VENEZUELA SIN FUTURO

REFLEXIONES... GONZALO LEAÑO REYES

0
68

Una de las economías más prometedoras de América Latina a fines del siglo XX, la de Venezuela, se derrumbó completamente en menos de dos décadas, producto de la llegada de un gobierno socialista y populista iniciado por el fallecido mandatario Hugo Chávez en 1999.

Uno de los países petroleros más importantes de la OPEP, con una producción de 2.2 millones de barriles diarios (hoy reducida a 1.2 millones), un floreciente turismo, importantes medios de comunicación y un crecimiento urbano muy destacado en el contexto sudamericano, se desplomó lamentablemente a partir del modelo bolivariano implementado por Chávez y continuado por Maduro.

El sueño político de Chávez fue construir un bloque socialista en América Latina, con aliados como Bolivia, Ecuador y eventualmente países de Centroamérica. El ejemplo y apoyo moral venía directamente de Cuba cuando aún vivía Fidel Castro; el sustento económico lo daba la propia riqueza venezolana. La utopía bolivariana no prosperó; murieron Chávez y Castro, otros aliados se dieron cuenta de que estaban caminando en sentido contrario al desarrollo y así Venezuela se fue quedando solo, desconectado de la Organización de Estados Americanos y enfrentado a las potencias occidentales.

La fuerza militar y policiaca, leal al presidente Maduro, sofocó los intentos opositores por cambiar el rumbo del país. Hoy, la oposición bajó los brazos; la economía está destrozada, padece una de las inflaciones más altas del mundo; hay escasez de dinero, de alimentos y medicinas. Frente a este escenario, los ciudadanos han preferido abandonar el país, más de un millón emigraron en los últimos meses a Colombia y Perú. La alegre tierra del “Arauca vibrador” es hoy en día una nación fallida.

Recientemente, Maduro fue a Rusia para solicitar apoyo económico y la condonación de la deuda. El Vaticano y la comunidad internacional han intentado, sin éxito, instalar una mesa de diálogo entre el gobierno y la oposición para tratar de recuperar el camino correcto.

De acuerdo a indicadores del Fondo Monetario Internacional, Venezuela perdió la mitad de su economía desde 2013¸el desempleo llegará este año a 30% y la inflación a 13,000%. Hay una terrible pérdida de confianza en la moneda, el Bolívar, a tal punto que Maduro anunció hace pocos días la entrada de vigor de una criptomoneda, el Petro, asociada a los precios del petróleo pero que solamente se puede adquirir a cambio de dólares.

En medio de la crisis, las libertades individuales se han restringido. Recientemente, la directora ejecutiva del Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) Venezuela, Marianela Balbi, denunció la persecución al periodismo y a sus profesionales. “El uso abusivo del Estado contra la prensa, el hostigamiento y violencia contra los periodistas, el asedio judicial hacia los trabajadores de la prensa y los medios, el cierre de las fuentes oficiales, la no existencia de data estatal y la criminalización de las fuentes son algunos de los temas que se abordan en este trabajo”, afirmó Balbi.

Por su parte, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) dio a conocer que cuatro periodistas (EwaldScharfenberg, Alfredo Meza, Joseph Poliszuk y Roberto Denis) fueron acusados de “difamación agravada continuada” e “injuria agravada” por el empresario colombiano Alex Saab, cuya empresa forma parte de la operación comercial para importar alimentos subsidiados para el gobierno de Nicolás Maduro.

En este ambiente, expresado a grandes rasgos, Venezuela tendrá elecciones presidenciales el mes próximo. El gran candidato es Nicolás Maduro, quien “competirá” prácticamente solo ya que la oposición decidió no presentar candidato. El Presidente justificó su intento de reelección con una frase lapidaria: “El Presidente es el pueblo”, frase que nos hace recordar al rey Luis XIV de Francia: “El Estado soy yo”.

Sumados los 14 años de gobierno de Hugo Chávez, más los 12 que sumará Nicolás Maduro (por lo pronto), ya podemos imaginar el futuro que le espera a ese país hermano.

Compartir
Artículo anteriorIGLESIA MEXICANA
Artículo siguienteEL VALOR DE LA PALABRA

Dejar respuesta