SOCIEDAD AL RESCATE

MIRADOR... SALVADOR ECHEAGARAY

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Dice el viejo refrán que “no hay mal que por bien no venga”. Esto, ante la desgracia que está viviendo el país, se puede aplicar. Pero, de los males que provocó este terremoto: muertos, destrucción, miedo y pérdidas económicas, entre otros flagelos, hemos visto surgir un bien: la organización de la sociedad para solucionar un grave problema.

La sociedad pone el ejemplo a las autoridades al entrar en acción de manera rápida y expedita; de forma espontánea y sin esperar a tomarse la foto para actuar, el pueblo de México, el ciudadano de a pie y el de no tan a pie, el joven estudiante de familia acomodada y el de no tan importantes oportunidades, pusieron su mano de ayuda. También, los hubo de muchas edades, niños, jóvenes e incluso hasta las personas con alguna discapacidad andaban acarreando escombros y tratando de rescatar vidas bajo el despojo de edificios.

Y es que de este mal que se cernió sobre nuestro país surgió una gran fuerza social que estaba dormida, aletargada. Faltaba que nos dieran una sacudida, y literal, sucedió, nos sacudió la tierra para despertar, abrir los ojos y levantarse ante la adversidad.

La verdad es que este país no va a mejorar esperando a que los políticos lo arreglen. Tendremos un México más próspero y pujante si nosotros como sociedad civil nos movemos a trabajar por esta tierra donde nacimos y hemos crecido. “Tierra bendita de Dios”, como dice la letra de una canción refiriéndose a México.

Recuerdo las palabras en una conferencia que dictó Andrés Openheimerhace varios años en Guadalajara. Se me quedó muy grabado cuando dijo que los políticos no iban a cambiar a México, sino que lo haría la sociedad civil.

Y bien, eso es lo que está pasando, la gente se movilizó ante la tardanza de las autoridades.

Sin embargo, lo que se anhela es que esta movilización social sea para bien del país, que dure, que no sea algo pasajero que una vez pasada la emergencia pudiera desmoronarse como ocurrió después de los sismos de 1985.

Parece que la sociedad mexicana es olvidadiza o que perdona pronto. Esperemos que perdone todo aquello que se considere como fallas humanas en este caso en particular, porque en todo caso no hubo mala fe ni negligencia, tan sólo burocracia, pero que no deje de seguir actuando. Necesitamos que esta movilización social se expanda a todos los ámbitos que necesiten mejora, como la seguridad, la educación, el combate a la corrupción, la prestación de servicios, la mejora en la infraestructura, sin dejar de lado la política; pues si no estamos pendientes de que nuestros políticos cumplan con el bien común, sólo van a cumplir con su interés particular.

-Y ahora, ¿de qué escribiste, Gordo?-

– Sobre el temblor, Gordita.-

-Ah, ¿y pusiste que en los temblores eres el primero en salir corriendo?-

-¡Oh, pues! ¿Ya vas a empezar?-

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