SMART SANCHO

MIRADOR... SALVADOR ECHEAGARAY

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Salvador Echeagaray

-Oye, ¿vas a ir por los niños a la escuela? ¡Te estoy hablando!-

-¡Te estoy oyendo!-

-A ver, ¿qué dije?-

-¡Que si el eclipse deja secuela!-

Y es que cada vez más estamos más distraídos con el aparatito llamado Smartphone. El término “distraído” viene del latín dis (prefijo de negación) y trahere, traer. Esto es,“traer disperso”. También se puede decir “traer en dos”, y así nos trae el aparatito: en dos, uno él, yo el otro. Y a varios no sólo nos trae en dos, sino en tres, cuatro o más.

Y es que sostenemos plática con dos o más personas a la vez, con eso del WhatsApp, por ejemplo, además, checamos Twitter, Facebook, el clima y las noticias de espectáculos o del último atentado.

En todo estamos, menos en lo que deberíamos. Si deberíamos estar manejando vamos enviando o checando mensajes con lo peligroso que esto puede ser, si estamos en el salón de clases traemos el aparatito en la mano y revisamos quién contestó primero el meme.

El aparatito de moda es un entrometido entre marido y mujer.

Si estamos con otras personas traemos el aparatito en la mano. Hasta las citas amorosas, que antes eran de dos, ya se volvieron redes sociales y no sólo están “felices los cuatro”, sino los seis, siete u ocho.

También, si el padre de familia llega a su casa por la noche la esposa no tiene tiempo para él, pues está chateando. A la hora de acostarse sigue chateando y así, ¿qué relación de pareja puede haber? ¿Qué matrimonio puede subsistir al nuevo intruso, al Smart Sancho? Claro que tampoco el marido hace mucho por mejorar la situación y trae por su parte “a la otra Smart”.

Por lo que respecta a los hijos, si antes no escuchaban a sus padres, ahora menos. Viven con el aparatito incrustado. Se sientan a comer a la mesa con el Smartphone, al baño con el Smartphone, a la cama con el Smartphone y a todas partes y a todas horas.

Traemos una verborrea celulítica que no la calmamos con nada. ¿A dónde irá parar todo esto? ¿Qué más haremos en un futuro?  O más bien, ¿qué dejaremos de hacer? ¡Llegaremos a tener acaso, cíber relaciones sexuales o Smart sex?

Tal vez estemos exagerando, pero lo que sí nos es posible advertir es un enfriamiento o un decaimiento o soslayo de las relaciones interpersonales cara a cara.

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