RUMBO A LAS ELECCIONES

POR GONZALO LEAÑO REYES

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¿Son éstos que vivimos, tiempos electorales?

Formalmente no. El proceso electoral formal-legal para los comicios intermedios del domingo 6 de junio de 2021 comienza en septiembre y tiene que ser bajo la organización del Instituto Nacional Electoral (INE).

Sin embargo, cualquier persona más o menos informada e interesada en la política le dirá que la lucha electoral ya comenzó, y no sólo eso, sino también que arrancó en términos inéditos y muy confusos.

Inéditos, porque la confrontación no es entre partidos, como debería ocurrir, sino entre niveles de gobierno, entre el Gobierno federal y algunos gobiernos estatales, entre ellos el de Jalisco.

El distanciamiento comenzó por las diferencias entre Federación y estados en torno al manejo de la pandemia del Covid-19. El arranque del confinamiento social, la presentación de cifras oficiales, los criterios acerca de las pruebas y sobre todo la asignación de recursos económicos para lidiar con la situación, han sido los temas más utilizados para pelear más que para debatir.

En el caso de Jalisco, hace décadas que no había, o por lo menos no se ventilaban públicamente las diferencias entre el Gobierno federal y el estatal (lo cual no quiere decir que no las haya habido). Pero hoy, desde la tribuna presidencial y desde los foros de los gobernadores se habla abiertamente del tema. Eso es lo que lo hace inédito.

Y decíamos, también confuso, porque no se advierte claridad en las posiciones de los partidos, que son –o deberían ser- los principales actores. A la novedad del cuestionado documento del Bloque Opositor Amplio, que rápidamente se popularizó por sus siglas BOA, los partidos aludidos sólo respondieron marginalmente. El PAN se enganchó más en serio, pero el PRD y Movimiento Ciudadano demostraron cautela. El PRI ni siquiera le entró al juego. En cambio, Morena, PT y PVEM rápidamente anunciaron una alianza para contrarrestar el BOA.

En medio de la confusión, Morena, partido que por ser el de gobierno debería estar más tranquilo, se metió en una lucha interna al acusar de malversación de fondos a su exdirigente nacional YeidckolPolevnsky, la cual apenas unos días antes había sido comisionada como coordinadora –no presidenta- de este partido en Jalisco.

Estos son sólo algunos ejemplos del desorden y la confrontación que priva dentro y fuera de los actores electorales. No es para menos, considerando el volumen y la importancia de dichas elecciones, donde estarán en juego 500 curules de la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas, 30 Congresos estatales y más de 2,000 alcaldías.

Ante esta situación, es necesario que el INE asuma sus funciones de ley, que serene los ánimos desatados y prepare el terreno para que tengamos un proceso aseado y unas elecciones limpias que abonen a la democracia que, con grandes esfuerzos, se ha venido construyendo en nuestro querido México en los últimos tiempos.

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