REZAGO EDUCATIVO Y UNA NUEVA REFORMA

DEL EDITOR… ALFREDO ARNOLD MORALES

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Más de dos mil días después de que fue aprobada por el Congreso, la Reforma Educativa por fin inició su aterrizaje a las aulas. La tardanza sería lo de menos, pero resulta que el nuevo gobierno de López Obrador ya anunció su próxima desaparición.

Para ser exactos, la Reforma Educativa fue aprobada por el Congreso en diciembre de 2011 y promulgada por el gobierno de Peña Nieto en febrero de 2012. Se cumplía en aquel momento uno de los principales reclamos que durante décadas y desde distintos sectores se le exigían al gobierno de México. El rezago educativo era (bueno, sigue siendo) uno de los principales enemigos del bienestar, el desarrollo y la competitividad de nuestro país.

Un tortuoso proceso no sólo político, sino que también llegó a la violencia en algunos estados como Oaxaca y Guerrero, principalmente, tuvo que ser superado para que reforma comenzara a transitar por los caminos de la burocracia oficial. Sin embargo, fue hasta el inicio del presente ciclo escolar 2018-2019 cuando el Nuevo Modelo Educativo se puso en manos de los profesores y enfrente de los alumnos.

De hecho, no fue un arranque total del nuevo modelo ya que en algunas entidades tan sólo aplicó en preescolar y algunos grados de primaria y secundaria.

¿Qué sucedió en estos más de dos mil días para que el Gobierno federal no pusiera en marcha la reforma, que sin lugar a dudas hubiera contado como uno de los más grandes aciertos del sexenio que está por concluir?

¿Se los comió el tiempo?, ¿no los convenció como quedó finalmente?, ¿había riesgo de un estallido por parte del magisterio disidente en cuanto la reforma se pusiera en marcha?, ¿o tenía el entonces titular de la SEP, Aurelio Nuño, otras prioridades políticas?… Quizá nunca lo llegaremos a saber a ciencia cierta, pero el hecho es que esta situación facilitó las cosas para que el próximo Presidente de la República reiterara que la Reforma Educativa va para atrás.

El próximo Secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán explica que la lógica del nuevo grupo en el poder para echar abajo la reforma se sustenta en el perjuicio que ésta ocasionaría (o ya ocasionó) al magisterio, no sólo a los de la CNTE sino a los cientos de miles de maestros afiliados al SNTE. Que la evaluación de los docentes estuvo mal hecha.

En el diseño del Nuevo Modelo Educativo participaron profesores, alumnos, padres de familia, autoridades e instituciones asesoras. Fueron tiempo, recursos y trabajo tirados a la calle.

Hay que empezar de nuevo, tal vez aún sea posible rescatar lo mejor de lo que tiene esta reforma (aún vigente) y modificar lo que sea pertinente. Pero, cualquiera que sea la nueva orientación que el gobierno le quiera dar a la educación básica, es necesario evitar a toda costa que se repitan los errores del pasado, sobre todo las huelgas y otros movimientos realizados por minorías sindicales que privaron de clases a miles de niños.

Despolitizar el tema educativo y centrarse en la calidad debe ser el propósito principal de la nueva reforma que emprenderá el gobierno de AMLO. Por lo pronto, el reclamo de mejorar sustancialmente la educación en el país vuelve a hacerse presente. Y esta vez con más fuerza.

Esperemos que el nuevo gobierno tenga un plan sólido y lo ponga en marcha lo más pronto posible. Ya ni siquiera hacen falta los foros de consulta. Si la decisión definitiva es sustituir la reforma actual, la única meta aceptable es aterrizar los cambios a más tardar en el próximo ciclo escolar 2019-2020. Que no vuelva a demorarse el cambio y, menos aún, que en el siguiente sexenio siga creciendo el rezago educativo en el país.

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