Regalos guardados

EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ... RAMÓN DURÓN RUIZ (1950-2015)

filosofo2006@prodigy.net.mx

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En la página digital Renuevo de Plenitud, hay cientos de historia fascinantes. Esta es una de ellas:

Había un chico que nació con una enfermedad que no tenía cura. A sus 17 años podía morir en cualquier momento. Siempre vivió en su casa, bajo el cuidado de su madre. Cierto día, decidió salir solo. Le pidió permiso a su madre y ella aceptó.

Caminando por su cuadra, al pasar por una tienda de música y ver el aparador, notó la presencia de una chica muy guapa de su edad, fue amor a primera vista, entró sin mirar nada que no fuera ella. Se acercó al mostrador, ella lo miró y le dijo sonriente:

–– ¿Te puedo ayudar en algo?

Mientras él pensaba que era la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida, sintió el deseo de besarla en ese mismo instante. Tartamudeando, le dijo:

–– Si, eeehhh, me gustaría comprar un CD –sin pensar, tomó el primero que vio y le dio el dinero.

–– ¿Quieres que te lo envuelva? –Preguntó la chica sonriendo de nuevo.

Él respondió que sí; ella fue al almacén para volver con el paquete envuelto y entregárselo. Él lo tomó y se fue a casa, desde ese día en adelante visitó la tienda todos los días para comprar un CD. Siempre se los envolvía la chica para luego llevárselos a casa y meterlos a su clóset.

Él era muy tímido para invitarla a salir y aunque trataba, no podía. Su mamá se enteró de esto e intentó animarlo, así que el siguiente día se armó de coraje y se dirigió a la tienda. Como todos los días compró otra vez un CD y como siempre, ella se fue atrás para envolverlo. Él tomó el CD y mientras ella no estaba viendo, dejó su número telefónico en el mostrador y salió de la tienda.

¡¡Ring!! Su mamá contestó:

–– ¿Bueno? – ¡Era ella!, preguntó por su hijo y la madre desconsolada llorando le dijo: –¿Qué, no sabes?, murió ayer. Hubo un silencio prolongado.

Más tarde la mamá entró en el cuarto de su hijo, decidió empezar por ver su ropa, así que abrió su clóset. Para su sorpresa se topó con montones de CDs envueltos. Ni uno estaba abierto. No resistió la curiosidad, tomó uno para verlo; al hacerlo, un pequeño pedazo de papel salió de la caja, la mamá lo recogió y decía:

–– ¡¡Hola!! Estás súper guapo, ¿quieres salir conmigo?

De tanta emoción la madre abrió otro y otro pedazo de papel y estos decían lo mismo. (Fin de la historia).

Dios nos tiene tantos regalos envueltos para ser disfrutados, pero muchas veces no somos lo suficientemente decididos para abrirlos, para disfrutarlos. No los dejes envueltos y guardados en el clóset de tu alma, no dejes que sea muy tarde y ya no puedas disfrutar de tantas bendiciones guardadas.

Uno de esos regalos son los abuelos, son un monumento a la esperanza, un remanso de amor y paz en la vida. Alex Haley afirmaba con meridiana sabiduría: “Nadie puede hacer por los niños lo que hacen los abuelos, salpican de polvo de estrellas sobre sus vidas”. Por eso soy un admirador permanente de las lecciones de los abuelosque no pierden la capacidad de maravillarse con el milagro del nuevo amanecer, por eso son la cima del amor y la esperanza; ellos son felices con la tarea que la vida les ha asignado, saben que sirviendo al prójimo se ayudan a sí mismos; basan su vida no en la necesidad, sino en el servicioy en el amor.

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A propósito de abuelos, el Filósofo llama a casa de su hijo, contesta el teléfono su nieto. El viejo campesino bromea con el niño preguntándole:

–– ¡Hola!, ¿sabes quién soy?

El nieto corre asustado y gritando:

–– ¡Mamaaaaaaá!, mi abuelito se ha vuelto loco, está al teléfono… ¡y no sabe quién fregados es!

 

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