RECUPERAR LA CONFIANZA

POR GONZALO LEAÑO REYES

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Numerosos y muy diversos retos enfrenta México al iniciar el nuevo año. Los hay de tipo social, de educación y salud; hay urgentes temas de seguridad y, para no hacer muy larga la lista, de crecimiento económico y desarrollo.

Vamos a referirnos en esta ocasión al tema del crecimiento que es una condición esencial para el empleo y el bienestar material de la sociedad.

Si bien algunas variables económicas se mantuvieron estables o por lo menos en un nivel aceptable en 2019, como ocurrió con la inflación, el tipo de cambio y la deuda pública, entre otros indicadores, también hubo algunos que fueron muy cuestionados, principalmente el nulo crecimiento económico, pues si bien desde principios del sexenio se sabía que tanto el país como la región y el mundo estaban ante un complicado escenario, aun así se pronosticaba un modesto incremento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano.

Las primeras estimaciones hechas por los especialistas internos y externos iban más o menos de la mano del objetivo gubernamental: entre el 2 y 2.5 por ciento de crecimiento anual. Lamentablemente, a medida que iba avanzando el año fueron disminuyendo el optimismo y la cifra del pronóstico, hasta cerrar en cero. Algunos analistas concluyeron que hubo recesión.

En fin, el año 2019 finalizó y los resultados macroeconómicos no se pueden cambiar; serán incluidos en la gráfica histórica del comportamiento anual del PIB y hasta ahí. Lo que sí se puede cambiar es la tendencia para este 2020, para lo cual es necesario evitar los errores internos que fuesen detectados y también, muy importante, recuperar la confianza de los empresarios e inversionistas.

En noviembre del año pasado se anunció un programa de inversiones del sector privado: un paquete de 147 proyectos de infraestructura que representan una inversión de 859 mil millones de pesos. Es un buen comienzo para generar optimismo pero no pasa por lo pronto de ser únicamente una buena intención. Los avances en la aprobación definitiva del T-MEC también envían una buena señal, sin embargo hace falta algo más.

Lo que sin lugar a dudas se advierte como acción urgente e imprescindible, es recuperar la confianza del sector, para lo cual es preciso moderar el discurso oficial respecto a la economía y aclarar las numerosas dudas que han generado algunas nuevas leyes aprobadas el año pasado, por ejemplo, la extinción de dominio.

Existe un enorme potencial de inversión en el país por parte del sector privado y para activarlo sólo hace falta evitar la confrontación, transparentar las reglas del juego y generar un verdadero clima de confianza.

Esperamos que así ocurra.

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