RADIOGRAFÍA ECONÓMICA

POR ARMANDO RÍOS PITER

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El IMSS reportó que 10 mil negocios cerraron por la pandemia. Sin embargo, desde antes de la caída del PIB provocada por el covid-19, el país ya presentaba problemas en materia económica, derivados principalmente de decisiones del gobierno federal. Los recortes presupuestales desaceleraron la economía y la inversión privada disminuyó dramáticamente debido a la falta de confianza.

Se publicó que el país cayó tres posiciones en el ranking de competitividad del IMD Business School. También, que respecto al Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa (IED) Kearney 2020, México ya no se encuentra dentro de los primeros 25 destinos prioritarios. Adicionalmente, diversas calificadoras han bajado la nota soberana del país acercándola al rango “basura”, lo que podría motivar una fuerte salida de capitales si pronto no hay señales de recuperación del crecimiento.

El gobierno mantiene su apuesta de que con “austeridad”, inversión pública y el nuevo T-MEC se reactivará la economía. Los “ahorros” del gobierno se han basado en “secar” todo gasto gubernamental que no esté relacionado con sus cuatro megaproyectos, Pemex y los programas de apoyo social. La hipótesis del Presidente es que al destinar los apoyos a la población más pobre —al menos el 70% de la población de bajos recursos ha dicho— saldremos de la crisis mediante el consumo que éstos generarán.

Pese a estas buenas intenciones, hay graves riesgos en la estrategia.

Dado que gran parte de las acciones gubernamentales ya estaban definidas antes de la pandemia, el incremento de apenas un 0.7% adicional del PIB para paliar la crisis, resulta claramente insuficiente frente a una posible caída del 10.5% del PIB. Simplemente el aumento al “consumo subsidiado” no compensaría la caída en la inversión o el consumo privado por el desempleo, ni impulsaría el crecimiento de manera determinante.

Cabe agregar que la capacidad fiscal para impulsar la demanda es limitada. La SHCP ha dicho que “urge incrementar impuestos”; también la iniciativa privada ha pedido que se incremente la deuda pública, pero el mandatario se niega a ambas. Se conformó un bloque con 10 estados que buscan instrumentar planes de reactivación económica, pero AMLO ha dicho que lo impedirá, pues “los quieren para las elecciones”.

Respecto al T-MEC, el gobierno morenista piensa que para los estados del norte, bajío y occidente el acuerdo comercial será un potente motor de crecimiento, sin reparar en que el nuevo activismo sindical en el corto plazo generará impactos negativos en la dinámica de las empresas; sin contar tampoco con que la recuperación en Estados Unidos también tardará tiempo en llegar.

En síntesis, ante una ruta deficiente, la crisis económica podría profundizarse si a ésta se le suma una crisis financiera, derivada del cambio en la calificación crediticia del papel soberano, provocada por la mala perspectiva de crecimiento.

Aquí algunas propuestas para salir del preocupante escenario que sigue avanzando:

  1. Se requieren acciones concretas que restablezcan la confianza por parte de la iniciativa privada; profundizar la participación en el sector energético sería una buena vía para ello, que además despresurizaría el gasto que, hasta hoy, se ha destinado a Pemex.
  2. En lugar de tensar la relación con los gobiernos estatales, el gobierno federal podría celebrar una convención nacional hacendaria para discutir el funcionamiento de los ingresos y el gasto en el país. Con ello no sólo podrían canalizarse más recursos para las mipymes y otras prioridades, sino acuerpar el proceso por todas las fuerzas y actores políticos.
  3. Ante la entrada en vigor del T-MEC, el gobierno mexicano podría hacer un planteamiento geopolítico audaz, aunque reditúe en el mediano plazo. Debido a la confrontación comercial que impera entre los Estados Unidos y China, nuestro país debería acordar una mayor participación regional en la cadena de valor que hoy tiene el gigante asiático.

El Presidente ha querido centralizar las decisiones económicas. Hoy se enfrenta a la disyuntiva que definirá su lugar en la historia: seguir haciendo política —hasta hoy aparentemente con miras a la próxima elección— o hacer políticas públicas que salven a la actual generación. Para ello, el primer paso sería salirse del soliloquio polarizante, especialmente en materia económica.

La #SociedadHorizontal que está naciendo en el país reclama decisiones basadas en el diálogo transparente y los consensos. Las soluciones las construimos todos.

www.excelsior.com.mx/opinion/armando-rios-piter/radiografia-economica/1389558

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