PUIGDEMONT Y TSIPRAS

SARCASMOS... GUILLERMO FÁRBER

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Se comprueba otra vez que la más eficaz arma para aniquilar a un político no es el descalabro retórico, ni la derrota electoral, ni el aplastamiento bélico, ni un alud de improperios, sino el ridículo, la burla, el escarnio (¿quién es Roque Villanueva, después de la “roqueseñal”?). Un chiste certero o un apodo filoso o una caricatura punzante causan más daño que 100 denuncias fundadas y mil insultos juntos. Hasta el instante de su comparecencia solemne ante el Parlament para proclamar la independencia, el nombre era Puigdemont; después, y ya para siempre, el nombre es Pokemón.

¿PERO QUÉ PASÓ?

Bueno, ya en serio, ¿cómo es que Puigdemont se “Rajoy” de manera tan inesperada como patética? El español José Luis Camacho arriesga en su blog la hipótesis de que Puigdemont fue amenazado de una manera que sólo podemos suponer tremenda. Recuerda Camacho el antecedente obvio: el presidente de Grecia, Alexis Tsipras, del partido Syriza (dizque de izquierda radical y que ganó las elecciones justo porque prometió defender al pueblo griego de las sangrías a que lo tenían sometido los “piratas financieros internacionales”), que muy machito convocó a un referendo donde una abrumadora mayoría optó por sacar a su país de la Unión Europea y le dijo NO a las intenciones de la Unión Europea de someter al pueblo griego a condiciones espartanas de “austeridad”, con tal de seguir pagando la deuda externa; es decir, proteger a los bancos aunque los griegos se murieran de hambre y de desempleo (Grecia: la traición de Tsipras a su pueblo y las fuerzas que están detrás de todo esto, por Dimitri Konstantakopoulos). O sea, igualito que luego en Cataluña. Y el machito Tsipras, igualito que luego el machito Puigdemont, se “Rajoy” de una manera impresionante, contradijo los resultados del referendo, “traicionó” el mandato de su pueblo y se plegó a las feroces exigencias de la llamada Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional).

POPULISMO

A propósito de las obvias tendencias electorales en todo el mundo, desde EU hasta México, “El Chero” Ricardo Valenzuela da esta pintoresca definición poco académica y quizá por ello muy clara: “Cuando trato de explicar en qué consiste el populismo, siempre acudo a las palabras del famoso playboy dominicano Porfirio Rubirosa (1909-1965), quien estuvo involucrado con las mujeres más bellas y ricas del mundo para explotarlas. Cuando alguien le preguntaba: ¿Qué les das a las mujeres para volverlas locas?, sin pensarlo respondía: “Mentiras, promesas que nunca cumplo, ilusiones rotas, estafas, infidelidades, y si se ponen necias, unos buenos jodazos hasta que se calman. Y cuando alguien me pregunta por qué se terminan mis relaciones con ellas, les respondo: Porque se les acaba el dinero y a mí no me gusta trabajar”.

RUINA Y CONCENTRACIÓN

¿Pero qué prohijó el actual furor populista? Una posible explicación: Luego de 3 décadas de aplicación del Consenso de Washington de 1989, 10 reglas macroeconómicas que José Córdoba (vicepresidente económico de México de 1988 a 1994) firmó en la revista Nexos y que mal llamaron “neoliberalismo” (que no tiene nada de liberal), la economía occidental está absolutamente quebrada (aunque todavía hay mentes que no lo quieren ver) y las 85 personas más ricas del planeta tienen la misma cantidad de riqueza que los 3,500 millones de seres humanos más pobres. O sea, los resultados reales son exactamente los opuestos a los que nos prometieron entonces (¿aunque exactamente lo que efectivamente se proponían conseguir?).

DIAMANTES

Sobre esta extraña sustancia, me dice el paisano Manuel: “Ese material más duro que el diamante yo lo usé por muchos años cuando tenía mi empresa de cubiertas de cristal y biselados de vidrio, que se trabajan con este tipo de material. El nombre técnico común de este material es borazón”.

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