PUEBLA Y BAJA CALIFORNIA

POR ALFREDO ARNOLD

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Dos casos diferentes, aunque hay un común denominador o simplemente coincidencias: dos ex senadores de Morena que se estrenarán como gobernadores en estos días: Luis Miguel Barbosa, en Puebla y Jaime Bonilla Valdez, en Baja California.

En el caso poblano se trata de algo muy simple: por los antecedentes acumulados desde las elecciones del año pasado; es lamentable que se llegue la fecha de la toma de posesión el nuevo ejecutivo estatal sin que se haya aclarado, después de siete meses, el desplome del helicóptero donde murieron la gobernadora Érika Alonso y el exgobernador Rafael Moreno Valle.

Lo último que se informó, allá por el mes de abril, fue que la SCT le daba seguimiento a la investigación con el apoyo de entidades expertas como Pratt and Whitney, de Canadá; Leonardo Helicopters, de Italia; NationalTransportation Safety Board, de Estados Unidos; Transportation Safety Board, de Canadá, y la EuropeanAviation Safety Agency de la Comunidad Europea.

¿Y entre todos no han encontrado la causa del desplome?…

En Baja California el tema es distinto, se trata de una decisión del Congreso estatal que ha molestado severamente al Congreso federal, a tal grado que el presidente de los diputados, Porfirio Muñoz Ledo, pidió la desaparición de poderes en el estado fronterizo. El asunto es que Jaime Bonilla Valdez ganó la elección para gobernador el pasado 2 de junio. Se suponía (y esto es importante: no lo daban por seguro) que sería para un periodo de dos años (2019-2021), por lo que el Congreso de Baja California definió a posteriori que el periodo es por cinco años (2019-2024).

A pesar de la andanada de críticas que se desató contra el Congreso cachanilla, no hay (o no lo había, al momento de escribir este comentario) un argumento contundente de violación a la Constitución federal, aunque sí se ignoró una resolución del Tribunal Electoral del PJF en el sentido de que el periodo será de dos y no cinco años.

Por otro lado, ya es común ver periodos de gobierno recortados, por ejemplo, Miguel Yunes en Veracruz y Quirino Ordaz en Sinaloa, o el propio López Obrador cuyo periodo no será de seis años sino de 5 años 11 meses. ¿Aumentar o recortar, no suena igual de anómalo o caprichoso?

El lado positivo de estos ajustes es la intención de empatar las fechas de elecciones federales y locales.

Por lo pronto, la Suprema Corte tendrá un caso muy interesante para analizar y juzgar. Un caso, además, de enorme trascendencia porque está en juego la libertad y soberanía, hoy del estado de Baja California, y mañana de las otras 31 entidades federativas.

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