PRI: EN BUSCA DE UN PROYECTO PARA MÉXICO

TXT: ARTURO ZAMORA JIMÉNEZ Senador y dirigente de la CNOP

0
11
Las alianzas PAN-PRD revelan falta de cultura política y carencia de programas propios.

Una vez concluidos los comicios en cuatro entidades federativas del país, los principales partidos políticos concentran su atención en el siguiente ciclo electoral, en el que nueve estados elegirán gobernador; 29, alcaldes o diputados locales, y habrá elecciones generales concurrentes de diputados federales, senadores y Presidente de la República.

Se trata de una elección compleja para las autoridades electorales, las cuales requerirán tanto el compromiso cívico de millones de ciudadanos como la actitud responsable de los partidos y las aportaciones de las organizaciones de la sociedad.

En las condiciones de alta competitividad que caracterizan el mapa electoral posterior a la alternancia de 2012 y a las elecciones de 2015 y 2017, y dada la coyuntura nacional e internacional, el proceso electoral que arranca en septiembre se perfila como un parteaguas en la vida política nacional, en el que, de forma clara, se perfilan dos opciones: el oportunismo de los partidos de oposición y un proyecto serio e incluyente para México que el PRI está construyendo, cuyo principal desafío es garantizar la continuidad del proyecto de nación que actualmente está en marcha.

Los partidos de oposición insistirán en su estrategia de los últimos años: alianzas que revelan una lastimosa cultura política del pactismo al vapor, carente de ideología y de proyecto común, reflejo del más crudo pragmatismo que ignora lo más importante de nuestra democracia, a los ciudadanos.

Los sistemas democráticos requieren de oposiciones responsables que construyan, pero lo que vemos en México es una oposición que, desde todos sus polos, debilita nuestra democracia. Por un lado, están las alianzas entre el PAN y el PRD que, divididos y fragmentados en su vida interna, tienen como propuesta única y central terminar con el gobierno del PRI. Algo muy alejado de un proyecto que dé solución a las necesidades de la población.

Por otro lado, tenemos la necedad del populismo autoritario, que ha sido rechazado por la mayoría de los mexicanos durante ya más de 15 años y que, en lugar de un proyecto nacional, revela una obsesión por el poder con planteamientos regresivos que atentan contra las instituciones, vulneran la economía y son profundamente antidemocráticos.

En tanto, el Partido Revolucionario Institucional trabaja de forma sistemática y ordenada para presentarse como la opción más confiable en 2018. Desde que el presidente nacional del partido, Enrique Ochoa Reza, emitió el pasado 18 de mayo la convocatoria a la XXII Asamblea Nacional Ordinaria, las estructuras municipales y estatales y las organizaciones, movimientos nacionales y sectores del PRI han celebrado reuniones y asambleas con dos grandes objetivos:

El primero, deliberar en forma abierta, crítica y constructiva acerca de los temas que configurarán la visión de futuro de nuestro partido, así como la plataforma en materia de rendición de cuentas y combate a la corrupción. Y el segundo objetivo: actualizar y reformar los documentos básicos del PRI para profundizar la democracia interna y avanzar en una reforma del régimen político que garantice condiciones de gobernabilidad.

De manera paralela, desde marzo pasado, el PRI ha organizado los foros México, Agenda 2030, con la participación de especialistas, ciudadanos y actores sociales para definir las políticas públicas que serán incorporadas a la plataforma electoral de nuestro candidato presidencial en 2018.

De esta forma, el PRI reivindica lo que hemos construido en los años recientes y reafirma su voluntad de seguir construyendo un México de progreso, democracia y justicia social.

Compartir
Artículo anteriorDE NUEVO EL ZAPOTILLO
Artículo siguienteEl PAN HACIA 2018

Dejar respuesta