¿POR QUIÉN VOTARÉ, POR QUIÉN VOTARÉ?

MIRADOR... SALVADOR ECHEAGARAY

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Salvador Echeagaray

¿Ya decidió, estimado lector, por quién va a votar en estas próximas elecciones? Tal vez nunca lo ha dudado y ya tiene bien claro quién o quiénes van a ser los escogidos de su cuidadosa voluntad.

Si así es, ¡lo felicito! Estar indeciso a estas alturas en que las elecciones están próximas no ha de ser tarea fácil.

Por ello le invito a reflexionar sobre algunos consejos tendientes a considerar su voto.

1.Analice bien la personalidad de cada candidato. Es importante tomar en cuenta su preparación profesional y su curriculum vitae. ¿Ha ocupado puestos de alta responsabilidad social? Si no, pues le falta experiencia en esta área. No sería entonces muy conveniente. Si es así, ¿qué resultados ha tenido?

¿Se ha enriquecido repentinamente en su actuar social? Si es así, quiere decir que su periplo político ha estado manchado por el virus de la corrupción.

  1. Tome en consideración el partido o la coalición que lo postula. Hay ocasiones en que se presenta un buen candidato, pero el partido que lo lanza al ruedo está quemado o ha estado envuelto en escándalos de corrupción o de fraude. Esto también es importante tomarlo en consideración. Sin embargo, no es determinante. En nuestro todavía sistema presidencialista sigue pesando más el presidente en turno que el partido político que lo llevó al poder.

En otras ocasiones el partido que postula tenía mejor trayectoria que su candidato. Ahí habría que parar antena y tomar en consideración este hecho.

  1. Aplique el método de Benjamín Franklin. Aunque no haya sido original este sistema del político e inventor norteamericano, al menos así se conoce su forma de tomar decisiones. Hacía dos columnas, en una ponía las ventajas en otra las desventajas. Y hacía un listado de las bondades de tal o cual decisión y en la otra columna los argumentos en contra. Al final se suman. Del candidato que tenga más ventajas, vote por él. No se la piense mucho.

Es algo parecido a la matriz FODA (Fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas) de Albert S. Humphrey.

  1. No decida estando enojado. Como ante cualquier decisión en la vida, cuando estamos enojados solemos optar por cosas radicales, que quizá, no tomaríamos estando serenos. Por ello es importante decidir por quién votaremos estando tranquilos y no por venganza, ira o enojo ante tal o cual personaje o partido. Así como todos tenemos defectos, las instituciones partidarias tienen los suyos.
  2. Tome en cuenta el bien común. Tal vez usted sienta simpatía por tal o cual candidato, pero, píenselo, ¿será bueno para el resto de la gente? ¿Hará bien en caso de que gane la mayoría? Si su candidato no es lo suficientemente bueno para todos, mejor reconsidere.
  3. Decida a largo plazo. Piense si su candidato tiene un proyecto de nación. No se vaya por promesas inmediatas o fáciles.

Su candidato va a gobernar seis años. Al menos es lo que se pretende. No es nada más la solución momentánea a los problemas que nos aquejan, tome en consideración su proyecto. ¿Cómo estará el país con estas políticas? ¿Estaría mejor o peor?

  1. Infórmese cómo debe ser llenada la boleta electoral, cómo debe tachar, para que no le anulen el voto.
  2. Verifique dónde le toca votar y vaya temprano. Más tarde da flojera y las casillas estarán llenas. Verifique que lleva su credencial del IFE o del INE u otra identificación, por si las dudas.
  3. No atienda a provocaciones o a quienes pretendan obstruir el buen ejercicio electoral.

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-Y ¿de qué escribiste hoy?-.

-Unos consejos para decidir por quién votar-.

-A ver si te das tú mismo unos consejos para que te aumenten el sueldo. Ya no me alcanza lo que me das-.

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