Planeación e información

REFLEXIONES... GONZALO LEAÑO REYES

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La reciente crisis en el abasto de gasolina ha dejado al descubierto la falta de dos elementos de gran importancia, necesarios para que tengan éxito las acciones instrumentadas por el Gobierno. Uno es la planeación y el otro, la información. Sin estos componentes los objetivos corren el riesgo no solamente de fracasar sino, lo que sería peor, de generar un mal mayor al que se quiere combatir.

La planeación es el paso inicial, imprescindible para iniciar un proyecto o un programa de gobierno, máxime si se trata, como en este caso, de una gran acción en la que se pone en juego la seguridad nacional. El suministro de energías es tema de seguridad nacional.

Desde que era candidato, luego Presidente electo y después de la toma de protesta el día primero de diciembre del año pasado, el jefe del Poder Ejecutivo Andrés Manuel López Obrador ha mantenido con puntual consistencia la prioridad de su gobierno, que es eliminar la corrupción que por décadas ha sido uno de los lastres más pesados para el desarrollo de México.

El robo de gasolina es, sin duda alguna, expresión fehaciente de la corrupción y es necesario erradicarlo. Para lograrlo se necesita una estrategia de efectividad contundente y que garantice el mínimo de daños colaterales. Lamentablemente, millones de mexicanos fueron afectados en su vida cotidiana por el súbito desabasto de gasolina en una gran porción del territorio nacional, evidenciando con ello que el diseño del plan, si es que lo hubo, era incorrecto.

Hace nueve años el Gobierno liquidó la empresa paraestatal Luz y Fuerza del Centro, que abastecía de energía eléctrica a la Ciudad de México y a varios municipios del Estado de México, Puebla, Hidalgo y Morelos. El proceso de disolución obligó a tejer fino desde tres sexenios antes para evitar una catástrofe. Se tuvo que prever el efecto laboral que provocaría el cierre, el riesgo de sabotajes, la conexión inmediata de todos los usuarios de Luz y Fuerza a la Comisión Federal de Electricidad, etcétera. Ciertamente hubo resistencias, pero la población no fue dañada. Éste es un ejemplo de buena planeación.

El otro componente del que hablamos es la información. Si algo hubo discordante en la crisis de la gasolina fue la falta de información sólida y verídica; por el contrario, abundaron las versiones contradictorias cuyo efecto más notorio fue alentar el pánico, la desconfianza e incertidumbre entre la sociedad.

En la lucha contra la corrupción el Presidente López Obrador habrá de enfrentar poderosos intereses y emprender nuevas acciones de gran calado. Esperamos que éstas se implementen a través de una detallada planeación que involucre a los miembros del Gabinete que corresponda y, sin revelar los detalles que por seguridad deben guardarse, se le informe a la población qué está ocurriendo, con la seguridad de que la gente estará tranquila, más dispuesta a colaborar y se reducirán al mínimo los daños colaterales.

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