PANORAMA ELECTORAL

MIRADOR... SALVADOR ECHEAGARAY

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Al terminar de escribir este comentario, AMLO sigue arriba en las encuestas electorales.Tendría que cometer muchos errores y sus contendientes muchos aciertos para que su ventaja se afecte. Sin embargo, dado su carácter impredecible, no se duda que pueda cometer errores que le cuesten la presidencia. Se ve difícil que lo alcancen, pero no es imposible. Bastarían dos o tres frases lapidarias, que en el consciente y el inconsciente colectivo generaran animadversión; tipo, “Cállate chachalaca”, que muchos tomaron como un insulto no sólo al Presidente en turno, que en ese entonces era Vicente Fox, sino que fue como una ofensa personal a todo el que quisiera manifestar su pensamiento. Otra frase, que lo podría llegar a hundir, sería “Al carajo con las instituciones”, la cual se tomó como una afrenta al orden social, que bien o mal, se ha venido construyendo a través de los años.

El mayor contendiente de AMLO no es Anaya ni es Meade, mucho menos Margarita ni El Bronco. Su mayor enemigo es él mismo, si se pone temperamental. Ya acusó de que hay acuerdos cupulares entre Anaya y los empresarios para alcanzarlo en la contienda. El candidato del Frente lo desmintió y el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, también. Así mismo, Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex.

Si López Obrador quiere irse en caballo de hacienda de aquí al primero de julio debe contender consigo mismo. Su exacerbado ego sería lapidario. La pregunta es si logrará mantenerse estable, cuerdo, ecuánime, acorde a su sesentera frase de “amor y paz”. No lo sabemos, pero le está brotando el Hulk que lleva dentro.

Por su parte, sus contendientes principales parecen estar seguros de que lo alcanzarán. Ni Anaya y su equipo, ni Meade y sus huestes, dan señales de que quieran unirse contra AMLO, aunque en el fondo muchos de ellos quisieran formar una coalición amlofóbica.

Tal vez, el equipo de Anaya confía en que remontarán la distancia que los separa del puntero. Y Meade descansa en el voto duro del PRI convertirse en la segunda opción y de ahí catapultarse y ganar el primero de julio. No se definen, pero el tiempo se les viene encima. La retórica de Anaya contra el presidente Peña Nieto no ayuda a tender puentes. Tal vez sea sincera su intención, pero si quiere ganar, no le conviene decirlo en este momento. El aparato gubernamental, en ese caso, se inclinaría más a que gane Morena, que el Frente, y en vez de PRIAN, habría PRIMOR. El candidato de Morena ya anunció el perdón.

¿A quién apoyaría elPRI, en caso de seguir atrás en las encuestas: al que lo amenaza o al que le promete perdón?

Y Margarita Zavala ya debería declinar. Su discurso no le ayuda. No podemos decir que su retórica, pues ésta es el arte de convencer por las palabras. Parece estar en un nivel de abstracción tan elevado que a veces no lo comprendemos bien. Otras veces, sus plurales no corresponden con sus singulares, ni sus artículos con sus géneros, etcétera.

Aunque pensábamos que después del debate la ex primera dama crecería, creemos que su mayor error fue haberse querido deslindar del gobierno de su esposo. Debió haberse presentado como una continuidad del calderonismo. En la memoria colectiva se tiene la nociónde que Felipe Calderón con sus virtudes y vicios no fue tan mal presidente. De hecho, muchos lo consideran como el mejor en los últimos años. Sin embargo, trató de contrastarse con ese gobierno, en el que ella hizo un buen papel. Muy discreto, siempre al lado de su marido, ganándose el respeto de muchos.

Por su parte, El Bronco ya no tiene tiempo para crecer. Quedan escasas semanas de campaña. Da igual, con quien se alíe o no.

Pues, sí, así están las cosas. Y usted estimado lector, ¿ya sabe por quién va a votar o sigue indeciso?

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