ORO, DEUDA Y TARAHUMARAS

SARCASMOS... GUILLERMO FÁRBER

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A propósito de que China quiere fumigarse al dólar a punta de respaldar su moneda fíat yuan o renmimbi con dinero real (oro), me dice el Manuel: “Aquí en Suiza se localiza el 75% de los refinadores de oro del mundo. Nos llega concentrado a Suiza y salen barras y casi todo lo compra China”.

UN TECHO DE PAJA

¿Qué dirías de una “prohibición” que se cancela y repone a cada rato, que de hecho se ha cancelado y repuesto 79 veces en los 57 años desde 1960? Que es una absoluta vacilada, ¿no? Pues eso era el “techo de endeudamiento” del Gobierno gringo.

Qué bueno que Trump se deshizo al fin de esa vacilada. Y es que ese monstruo (la deuda del Gobierno gringo) crece 34 mil 880 dólares (610 mil 400 pesitos) por segundo, 126 millones de dólares por hora, 3,024 millones de dólares por día, 90,720 millones de dólares por mes, un diluvio de tinta roja. Y sin embargo a nadie parece preocuparle un reverendo sorbete esa carga; incluso tengo amigos gringos que afirman que esa colosal montaña de papel basura “no importa” (me pregunto si esto tampoco le importa a los acreedores que muestran estos megamontos en sus balances como “activos” en cuentas por cobrar).

RARÁMURIS

Me dice “El Gus”: A propósito de Chihuahua y los tarahumaras, un amigo chihuahuense me platicó una historia reveladora: Una familia de la capital del estado, un fin de semana recorrió alguna parte de la zona indígena.

En cierto lugar, los indios señalaron a una niña de unos tres años, huérfana. Explicaron: “Se va a morir. Nosotros no podemos hacernos cargo, tenemos nuestros hijos y no nos alcanza para otra boca. Si ustedes no se la llevan, morirá de hambre, como ha sucedido con otros huérfanos”.

La familia se llevó a la niña y la criaron como una hija más. Fue a la universidad estatal, donde entabló contacto con unos antropólogos de la UNAM. Cuando estos notaron la diferencia entre ella y sus hermanos, explicó su origen y condición de adoptada. Los antropólogos le ordenaron: “Tú deberías regresar a tu pueblo, con tus orígenes, es tu obligación como tarahumara”.

La muchacha les observó con el gesto ceñudo unos minutos y replicó, airada: “¿Y ustedes, por qué no se van allá a soportar inviernos con 20 grados bajo cero, sin ropa ni cobijas, ni qué comer, expuesta a violencia y vejaciones de parte de los hombres y el repudio de las mujeres? ¡Vayan allá y luego me cuentan cómo les fue!”.

RARÁMURIS 2

Replica otro amigo, chihuahuense él y me imagino seguidor de Rosseau: “Ese comentario absurdo no lo pudo haber dicho una tarahumara y menos una que apenas si vivió tres años con su gente, que, por cierto, nunca jamás abandona a nadie de los suyos.

“Korima, que significa ayuda, es uno de sus más altos valores. Esas criaturas, a los seis años, caminan un promedio de cinco horas los lunes en la madrugada hasta un albergue que les da escuela, techo y comida hasta el viernes que se regresan a su aldea. Después del tercer año, muy pocos quieren seguir estudiando. Eso es lo que la mayoría de los mexicanos, que no conocen, creen que les pasa a los tarahumaras.

“Y en invierno les mandan cobijas que no necesitan y comida que nunca se comen. Los chabochis de los pueblos se quedan con todo. Ellos comen maíz tostado y molido, con calabazas, papas y carne seca de rata de campo o chivo, todo molido y hecho polvo, en un pinole que cargan muy fácil en su morral. En verano suben la sierra y los podemos ver.

“Por unas monedas se dejan retratar con los turistas. En invierno se bajan más de mil metros, al fondo de las barrancas, en donde el clima es casi tropical. Allá tienen sus cuevas, su maicito y sus chivas”.

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