NO PERMITAS QUE SE ESCAPE ESTE GRAN DÍA

RAMÓN DURÓN RUÍZ (1959-2016) EL FILÓSOFO DE GÜEMEZ

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RAMÓN DURÓN RUIZ MAIL: filosofo2006@prodigy.net.mx

El cantautor español Joan Manuel Serrat, escribió este
poema: “Hoy puede ser un gran día, Imposible de
recuperar, un ejemplar único… no lo dejes escapar”.
Eso es lo que el viejo Filósofo te pide, que no dejes escapar
el día de hoy sin haber puesto toda la pasión en tu tarea, sin
haber compartido tu luz, sabiendo que si llenas tu alma con
pensamientos, emociones y sensaciones positivas, le darás un
nuevo rumbo a tu vida.
No dejes escapar el día sin aprender que eres un ser de luz pleno
de energía. La luz, el sonido, el agua y tu cuerpo físico son energía
que vibran a diferentes velocidades y en frecuencias distintas.
No dejes escapar el día sin que hayas gozado el milagro de
la alborada que nace, te llevará a dar lo mejor de ti, a atraer
las cosas buenas que el universo tiene para ti.
No dejes escapar el día, ocupa tu mente en una visión positiva
del presente y así será difícil que tu cuerpo enferme, porque
es imposible que atraigas cosas diferentes a lo que piensas.
Los pensamientos –positivos o negativos– generan energía,
provocan estados de ánimo que transforman tu existencia,
controlan el estrés que nace del miedo, enferman tu cuerpo.
Regenera tu existencia con el poder del amor.
Hoy no dejes escapar el nuevo día, trabaja en el manejo
adecuado del control del estrés, con herramientas sencillas
como hacer ejercicio, tomar suficiente agua, darte tiempo
para descansar y dormir ocho horas diarias, disfrutar tus
pasatiempos, comer sanamente, gozar unos minutos de
la energía que el Sol provee, ejercitarte en la meditación y
aprendiendo a respirar.
El ser humano es el único ser que se daña a sí mismo. No
dejas escapar el día cuando te das permiso de romper viejos
paradigmas limitantes, heredados de la tradición social, como
“Los hombres no lloran”, “Las mujeres aguantan todo a su
marido”, “El dinero no es fácil de ganar, hay que trabajar durísimo”,
“Venimos a este mundo a sufrir para merecer”, “Tú no
mereces lo mejor”, “Es imposible que tengas todo”, etcétera.
El ser humano es el único ser que se daña a sí mismo con
distintas adicciones: alcohol, cigarro, drogas, estrés, miedo,
que son un mecanismo de defensa. Se trata de ser más grande
que cualquier adicción, seguir adelante, llenando tu mente con
pensamientos positivos para que el cuerpo sane. Las adicciones
generan un químico dañino: la adrenalina, que daña tu
sistema inmunológico.
Cuántas veces dejamos escapar el nuevo día viviendo en
torno a un racimo variado de adicciones. Estas llegan porque
hemos omitido contactar con nuestro yo espiritual: la adicción
a la infelicidad, la adicción al drama, la adicción a comer, la
adicción a las redes sociales, al ejercicio, a leer, a ver la televisión,
la adicción a la enfermedad, que es una manera de llamar
la atención para recibir apapachos.
¿Y por qué la presencia de las adicciones? Muy sencillo,
porque el ser humano en cada adicción encuentra ganancias
secundarias, pero deja escapar el día y se le va la vida.
Cuando estás en un nivel espiritual superior no dejas escapar
el día sin haber sido feliz.
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A propósito, un joven le dice a su papá, un argentino radicado
en el pueblo:
— Me voy a casar con la chaparrita de aquí al lado.
El papá le dice: — ¡Mirá che!, a tu edad, por mi guapura, las
mujeres morían por mí y tuve relaciones con la mamá de la
chaparrita, es tu media hermana, no te puedes casar con ella.
Al poco tiempo orgulloso le dice al papá: — Me voy a casar con
la secre de la oficina de aquí a la vuelta.
— ¡Pibe!, esa muchacha también es tu hermana.
Confundido, le dice a su mamá las múltiples relaciones que su
padre contó: — Según mi papá, tiene hijos en todo el pueblo,
creo que nunca me voy a casar, cada vez que decido con quien
casarme, me dice que es mi hermana.
Su madre moviendo negativamente la cabeza le dice: — No le
hagas caso… ¡él tampoco no es tu padre!

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