MORENA: RETO DE LA FORMALIDAD

POR ENRIQUE ARANDA

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Excélsior / De concretarse en hechos la versión que de su último encuentro con Andrés Manuel López Obrador compartió con sus afines la cuestionada dirigente del Movimiento Regeneración Nacional, no deberá transcurrir mucho tiempo antes de que YeidckolPolevnsky anuncie la formal declinación de su pretensión de participar en la puja por la presidencia del partido del gobierno e, igualmente, que el referido proceso interno no se llevará a cabo sino hasta bien entrada la segunda mitad del año que comienza.

Ni candidatura formal entonces ni elección inminente se avistan en el futuro de la suplente del tabasqueño al frente de Morena, pero sí, a decir de ella misma, la inminente puesta en marcha de un proceso orientado a dotar de estructura y fortaleza mínimas —“ de las que ahora (ciertamente) carece”— a la organización que catapultó al poder a Ya sabes Quién y que, es claro, continua siendo una de las causas de desvelo del Ejecutivo, que no encuentra en ella ni apoyo ni, peor, capacidad operativa o comprensión de los postulados esenciales de la cada vez más controversial 4T…

Merced a lo anterior es que es predecible afirmar que las “aguas electorales” al interior del partido-gobierno inician 2020 más que agitadas, aun cuando, temporalmente al menos, no ya con tres aspirantes a dirigirlo sino con sólo dos candidatos autopostulados: el ebardista-monrealista coordinador de la mayoría en San Lázaro, Mario Delgado Carrillo, y, claro, la mandamás del nepotista clan Alcalde en el gobierno y representante del lopezobradorismo más duro y radical de izquierda, Bertha Luján, quien tiene en el operador del clientelismo electoral del oficialismo, Gabriel García, a su principal padrino y promotor.

Habrá, pues, que estar atentos para constatar las acciones que desde el más alto nivel y en atención a las instrucciones de su fundador y gurú —“es el jefe único y absoluto”, diría alguno— deberán impulsarse al interior del lopezobradorismo para, efectivamente, tratar de conseguir resultados en un rubro donde, hasta el momento, los avances conseguidos tras el triunfo del 2018 son prácticamente nulos.

Y más, digámoslo claro, cuando se sabe que constituir una estructura a nivel municipal, estatal y nacional sin lesionar la ya de suyo fracturada unidad de una militancia “amorfa” y “tribal”, al tiempo que se dan pasos sólidos en la homologación de los niveles de comprensión y aceptación de los postulados básicos de la 4T, no parece una tarea sencilla. Menos, cuando se pretende realizar en un plazo ¡de sólo siete meses!…

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