MOMENTO CRUCIAL

POR GONZALO LEAÑO REYES

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Estamos llegando al final de un año 2019 que resultó muy complejo, tanto al interior de nuestro país como para todo el mundo. Un año que rompió con las tendencias que se fueron creando y consolidando a partir de los años noventa del siglo pasado, y que dejan después de tres décadas un cúmulo de cosas buenas, pero también rezagos muy importantes.

México, que fue punta de lanza en la conformación de bloques y alianzas multinacionales, experimentó durante estos años una transformación muy positiva en términos generales. El país se industrializó, aprovechó la explosión tecnológica que significó el Internet, se modernizó la banca, se construyó una gran red de carreteras, las ciudades adquirieron perfiles de primer mundo con sus nuevos rascacielos, miles de jóvenes han tenido la oportunidad de viajar, estudiar e incluso iniciar proyectos laborales en el extranjero. La medicina ha progresado sustancialmente, y hasta la vida democrática se transformó con la transición presidencial del año 2000.

China es probablemente el ejemplo más claro de los beneficios que trajo la globalización económica y comercial. Otros países más pequeños y pobres, como Vietnam y la India también supieron aprovechar el cambio. En América Latina, Brasil y Chile tuvieron lapsos de importante crecimiento económico.

Pero, la apertura comercial no fue una panacea para resolver los problemas del mundo. Aún hay millones de pobres y desempleados, enfermedades devastadoras, crisis de recursos naturales como el agua, deterioro del medio ambiente, etcétera. La gente sale a las calles a protestar, a veces sin motivos concretos. América Latina titubea frente a los avances que consiguió, y en algunos países comienzan a retroceder hacia una izquierda que ya ha dado muchas pruebas de fracaso.

En fin, el panorama actual da mucho para el análisis y el debate. Seguramente nadie tiene la verdad absoluta. Estamos en medio de sociedades divididas y cada vez más enconadas. No será fácil encontrar puntos medios.

Un común denominador que destaca entre los temas de conflicto es el enojo de los ciudadanos contra la clase política, sea ésta del color que sea. Ese es uno de los puntos a resolver con urgencia a riesgo de que, si no se hace, la anarquía se desborde a diestra y siniestra.

Estamos arribando a la tercera década del siglo XXI. La coyuntura es propicia para echar una mirada hacia atrás, y sin demora crear las condiciones que queremos para el futuro. Se trata de una tarea global, México incluido, por supuesto.

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