MÁS TAREAS PARA LAS FUERZAS ARMADAS

POR RUBÉN ÍÑIGUEZ

0
33

La decisión del Gobierno federal de incorporar a personal militar y de la Marina en la administración de las 49 aduanas del país ha caído como balde de agua fría al sector dedicado al comercio internacional en México.

Este fin de semana, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, indicó que la estrategia está enfocada en combatir la corrupción que se genera en estos puestos de revisión y recaudación, tal como lo ha mencionado desde el inicio de su administración, sin que hasta ahora se haya presentado un plan concreto de solución. En pocas palabras, no confía ni en sus propios funcionarios de la 4T.

Por tal motivo, serán la Secretaría de la Defensa Nacional (incluyendo la Fuerza Aérea) y la Secretaría de Marina, quienes asuman una nueva responsabilidad, la de ser agentes aduanales, de vigilar todo lo que pasa por los puertos marítimos y aduanas fronterizas.

Hagamos un recuento de los deberes y obligaciones que el Presidente ha encargado a las Fuerzas Armadas, siendo que él era quien estaba más en contra de que el Ejército estuviera en las calles de nuestro país.

Primero, están las responsabilidades que confiere la Constitución, como son: salvaguardar la soberanía y las instituciones nacionales de todo peligro externo o interno que amenace con acabar con la vida de la república. De ahí se deriva la preparación de las Fuerzas Armadas para enfrentar conflictos de guerra.

Se añade la protección del territorio para controlar la migración ilegal, lo que ha sido meta principal de la Guardia Nacional para apoyar la política trumpiana de reducción de migrantes.

Una nueva encomienda es la construcción y posterior operación del aeropuerto “Felipe Ángeles”.

Adicionalmente, se les obligó a apoyar a la Guardia Nacional, a través del decreto que fue emitido desde el 26 de marzo del 2019, en el que se establece que el Ejército y la Marina apoyarán el trabajo de la nueva corporación en materia de seguridad pública, por un plazo de cinco años, hasta que la Guardia Nacional pueda desarrollar “su propia estructura, capacidad e implementación territorial”.

Como quinta tarea está la de construir los cuarteles de la Guardia Nacional.

La sexta, es la construcción de 1,300 sucursales del Banco del Bienestar, a lo largo y ancho del territorio nacional. Cabe precisar que actualmente ya administran el Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, SNC (Banjército).

Séptimo, tanto la Marina como Ejército, pueden ser convocados a labores de emergencia nacional en caso de desastres, de pandemias como el Covid-19. Todo esto, a través del Plan DNIII de auxilio a la población civil.

La octava encomienda es apoyar la seguridad de los próximos procesos electorales del año 2021.

Como novena asignatura está la de participar en la construcción del Tren Maya.

Bueno, para acabar pronto, les toca hasta el reparto de los Libros de Texto gratuito en las escuelas públicas del país.

Ningún ejército del mundo puede presumir un perfil tan amplio, una vocación tan fecunda y diversa para atender todo lo que se le ocurre al Presidente, su capacidad de cumplir órdenes rebasa al mismísimo genio de la Lámpara Maravillosa.

Quién lo hubiera pensado, cuando el entonces candidato Andrés Manuel los acusaba de represores del pueblo. Ahora son los indispensables impulsores de la 4T.

Hay que resaltar que el substituir a los funcionarios federales, escogidos por el propio AMLO, y en su lugar, poner a gente de las Fuerzas Armadas, implica un fracaso en el combate a la corrupción por parte de Horacio Duarte, titular de Aduanas.

Decisión controversial, la anunciada en Colima durante la visita de la aduana de Manzanillo el pasado fin de semana, ya que el Presidente está colocando a las Fuerzas Armadas en un rol muy complicado, pues ahora tendrán que enfrentar la corrupción, el soborno, el tráfico de influencias, tráfico de drogas y de armas, además de todas las responsabilidades ya mencionadas.

De hecho, México ya está en un estado militar, con un gobierno endeudado, crisis económica y pandemia descontrolada. ¡Qué favor tan extraño! El Ejército ha vaciado sus cuarteles asumiendo mil tareas.

¡Qué paradoja!, partir de la revolución democrática de izquierda para entrar de facto en un mundo militarizado.

Eso no fue lo que López Obrador prometió en campaña, cuando recorría el país anunciando un paraíso populista en el que, desde el primer día de su gobierno, erradicaría por completo la corrupción y la violencia.

Dejar respuesta