MÁS SERIEDAD EN LAS CAMPAÑAS.

REFLEXIONES... GONZALO LEAÑO REYES

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De acuerdo a los nuevos tiempos que marca
el proceso electoral 2017-2018, a la media
noche del 11 de febrero finalizó la etapa de
precampañas. Durante este tiempo, por lo menos
teóricamente, los precandidatos de las coaliciones
dispusieron de abundante tiempo en los medios de
comunicación para llevar sus mensajes; subrayamos,
“teóricamente”, porque, de acuerdo a la ley, sólo estaban facultados para dirigirse a los miembros del partido o los partidos que los apoyan, pero no fue así, ya que la descomunal tormenta de spots cayó por igual sobre los adeptos, los rivales y los neutrales.
José Antonio Meade y Ricardo Anaya disponían de
esa prerrogativa legal por no contar aún con el registro
definitivo como candidatos por sus partidos (por cierto,
Anaya fue designado, por aclamación, candidato oficial
del PAN el pasado domingo 11 de febrero). Por ello, el
objetivo de sus campañas era lograr el apoyo de los militantes:
De “Todos por Mexico”, en el caso de Meade, y de
“Por México al Frente”, en el caso de Anaya. Meade tendría que haber dirigido sus mensajes sólo a los adeptos PRI, de Nueva Alianza y del Partido Verde, en tanto que Anaya, a los del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.
Andrés Manuel López Obrador no fue registrado
como precandidato, y por tal motivo su nombre no apareció en la publicidad de las precampañas; no obstante, sus publicistas hicieron un gran trabajo al designarlo “ya sabes quién”; el público entendió de inmediato de quién se trataba.
Buena o mala, esta etapa ya es cosa del pasado. Los
tres bloques políticos desaprovecharon una excelente
oportunidad para conectarse con la gente. La temática
de los spots y de las declaraciones que dieron a la prensa fueron, en general, muy superficiales, anecdóticas, humorísticas, banales. No dieron suficientes argumentos para que los ciudadanos pudiéramos imaginar cuál sería el futuro de México si gana uno, otro o el otro.
Pero, finalmente, las precampañas terminaron y
ahora sí viene el trabajo realmente decisivo: por lo pronto, una etapa de 50 días en los cuales las coaliciones se encerrarán a piedra y lodo para diseñar sus estrategias definitivas, y enseguida, las campañas oficiales que culminarán previo a la elección presidencial del 1 de julio.
Al momento de terminar esta columna, el escenario
parecía estar ampliamente definido para la conformación
de la boleta electoral: Tres candidatos de partidos:
José Antonio Meade (PRI, Nueva Alianza y Partido Verde), Ricardo Anaya Cortés (PAN, PRD y MC) y Andrés
Manuel López Obrador (Morena, PT y PES).
Además, tres candidatos independientes: Jaime
Rodríguez, Margarita Zavala y Armando Ríos Piter.
Para el ciudadano común y corriente, el que está
normalmente lejos del ruedo político, podría ser difícil
entender la boleta, sobre todo por la repetición de fotografías de los candidatos. ¿Dónde estampará el ciudadano la “X”, para que su voto físico refleje realmente el sentido de su preferencia y no sea anulado?
El INE tiene mucho trabajo por delante, para que el
día de las votaciones se exprese realmente y se respete la voluntad de los mexicanos.
Por otra parte, las campañas que iniciarán en el mes
de abril tienen que responder a criterios menos populacheros y más reflexivos. Hay dos enormes problemas que aquejan a nuestro país: la pobreza y la violencia.
¿Qué nos dicen los seis aspirantes a la Presidencia?
Estamos prestos a escuchar sus propuestas.

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