LOS OTROS MIGRANTES

DEL EDITOR… ALFREDO ARNOLD MORALES

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El tema de los migrantes ocupó la mayor parte del segundo debate presidencial que se llevó a cabo en Tijuana. Originalmente, el tema era más amplio: México y sus relaciones con el resto del mundo, pero los moderadores se anclaron en la migración y extrajeron de los candidatos todo tipo de declaraciones, desde las muy ocurrentes hasta las más sensatas.

Casi nada se habló de los tratados comerciales, las alianzas multinacionales, el comercio con los países asiáticos, la piratería comercial que ha arrasado con sectores industriales como el de los juguetes, la ropa, el calzado, etcétera.

Además de complejo porque su solución no depende de un solo país, el tema de los migrantes tiene múltiples caras: migrantes son los que huyen de la guerra, los perseguidos políticos, los braceros del campo y la construcción, los estudiantes de educación superior que pasan años estudiando carreras y posgrados en el extranjero, los millonarios que deciden establecer su residencia en otro país, y muchas otras caras más.

México mismo ha sido país receptor de importantes oleadas migratorias, entre ellas la francesa en la segunda parte del siglo XIX, compuesta básicamente por soldados del imperio de Napoleón III que decidieron no regresar a su país; la migración china, hace poco más de cien años, y la de los republicanos españoles que fueron acogidos por el presidente Lázaro Cárdenas después del triunfo de Franco en la Guerra Civil. Muchos descendientes de aquellos franceses, chinos y españoles que llegaron a México, son destacados y prósperos ciudadanos mexicanos hoy en día.

Respecto de los que se van de México, también hay una clase de migrantes altamente calificados, que han llegado a ocupar posiciones relevantes más allá de nuestras fronteras, ya sea como profesionistas, emprendedores o empleados de alto nivel. Conocemos esta migración como “fuga de talentos”.

De acuerdo a la Oficina de Información Científica y Tecnológica para el Congreso de la Unión (INCyTU), México es el principal exportador de talentos de América Latina y el fenómeno crece velozmente, se ha multiplicado por siete en los últimos 25 años.

Estima esta institución que en 2015 había más de 1.2 millones de talentos mexicanos en el extranjero (900 mil con título universitario y 300 mil con posgrado). Entre ellos hay médicos, químicos, administradores, chefs, diseñadores, etcétera. Más del 84% radica en Estados Unidos, pero cada vez hay más que van a Japón, Corea y China, a países de Europa, a lugares tan insólitos como las Islas Fidji.

La mayoría de ellos son jóvenes –hombres y mujeres—que no encuentran en México condiciones para desarrollarse profesionalmente. No hay empleos atractivos para ellos y mucho menos buenos salarios. Tampoco encuentran condiciones apropiadas para iniciar negocios propios.

Este ángulo de la migración también debe ser motivo de análisis y generación de políticas públicas, ya que México se queda sin lo mejor de su recurso humano que son los jóvenes talentosos. Un ejemplo, toda proporción guardada, podemos apreciarlo en el futbol profesional: los mejores jugadores mexicanos parten a Europa en donde les ofrecen salarios que en México no podrían ganar ni en sueños.

Así pues, el tema de los migrantes, a pesar de haber consumido bastante tiempo en el segundo debate presidencial, se enfocó sólo en una pequeña parte de este fenómeno.

En realidad, el fenómeno de las migraciones no ha sido suficientemente estudiado a nivel mundial, por lo que es necesario que los sociólogos, economistas y demás expertos vayan abundando en este tema, aquí, en Estados Unidos, en Europa y Asia, en todo el mundo, porque la “aldea global” que visualizaba Marshall McLuhan es cada día una realidad más palpable.

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