LENTA RESPUESTA MUNDIAL

POR GONZALO LEAÑO REYES

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El avance global de la ciencia y la tecnología, particularmente en algunos países como China, debería haber impedido que el Covid-19 saliera de ese país y, más aún, que se esparciera por el mundo. Pero, aun ya con el virus circulando a lo largo y ancho del planeta, la pandemia tendría que haber sido detenida oportunamente para evitar las dimensiones que ha alcanzado.

En un mundo donde se informa todos los días de sorprendentes avances científicos, donde los viajes espaciales ya ni siquiera entusiasman, donde se ofrecen productos medicinales para casi todas las enfermedades, donde un simple teléfono celular de bajo costo realiza operaciones complicadísimas; en esta civilización tan avanzada, resulta increíble que un virus esté provocando un escenario de muerte y pobreza sin precedente.

Ciertamente, en la historia de la humanidad encontramos episodios de guerra y enfermedades terribles, pero ocurrieron en contextos completamente distintos, sin los recursos que en la actualidad están a disposición del hombre y la sociedad.

¿Por qué no hay respuestas efectivas contra la pandemia?

Cuando ya se contabilizan 16.7 millones de personas contagiadas y 660 mil fallecidas por el coronavirus en el mundo, la Organización Mundial de la Salud apenas anuncia la puesta en marcha del “Grupo independiente de preparación y respuesta frente a las pandemias”, que evaluará la respuesta mundial al Covid-19.

Hace dos meses, los países miembros de la OMS exigieron al organismo que realizara una evaluación exhaustiva de las enseñanzas extraídas de las acciones sanitarias internacionales que se implementaron para enfrentar la emergencia. La respuesta del director general de la OMS, TedrosAdhanomGhebreyesus a tal exigencia, fue la creación de este “Grupo Independiente” que presentará un informe en mayo de 2021. ¡Sí, hasta dentro de diez meses!

Los laboratorios, por su parte, anuncian avances en la búsqueda de medicamentos y de la ansiada vacuna. Pero, al igual que la OMS, ponen plazos lejanos para que esté disponible.

Las declaraciones de Tedros no apuntan a soluciones a corto plazo. Dice: “Este es un momento de reflexión individual, para observar el mundo en el que vivimos y encontrar formas de fortalecer nuestra colaboración mientras trabajamos juntos para salvar vidas y controlar esta pandemia”. “La magnitud de esta pandemia, que ha afectado a prácticamente todo el mundo, merece sin duda una evaluación a la altura de las circunstancias”. “La Covid-19 nos ha quitado mucho, pero también nos está dando la oportunidad de romper con el pasado y reconstruir mejor”. Frases bonitas, quizá esperanzadoras, pero alejadas de la urgencia que demanda la situación tanto en nuestro querido México como en el mundo entero.

Y si esto pasa en la OMS, entonces resulta comprensible la respuesta confusa, errática e inestable que los países, incluyendo el nuestro, están dando a la pandemia.

Hoy vemos en su amplia y trágica dimensión el resultado del individualismo y el egoísmo multinacional. Algo que sólo se consideraba como teoría apocalíptica, se comienza a manifestar con preocupante claridad. Frente a ello no hay demasiadas opciones: o cambia por completo el comportamiento y la solidaridad entre las naciones o seguiremos caminando hacia la autodestrucción.

Así de grave.

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