LA PESADILLA DEL NORTE

El Mirador. Por Salvador Echegaray

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 Homo homini lupus, “El hombre es lobo del hombre”, lo dijo Hobbes hace más de 300 años. A lo largo de la historia de la humanidad la crueldad del hombre contra el hombre ha hecho estragos en la convivencia de unos con otros.

En las páginas del acontecer mundial se leen y se vuelven a leer párrafos enteros en que un pueblo persiguió a otro.

A otro, lo aniquiló, pero al más rico lo trató bien. Lo que nos sorprende es que, según los grandes pensadores y teóricos, nuestro siglo XXI sería un estadio donde habría reinado la ciencia, la razón y la cordura, pero lo que vemos es el reinado de la barbarie. No se llegó a la felicidad anhelada, al mundo en que la ciencia y los avances tecnológicos irían a la par con el aceleramiento en el bienestar y la abundancia.

Los ricos son más ricos y los pobres, más pobres. La globalización parecería ser que es el éxodo de inmigrantes a supuestos mejores niveles de vida. No, no, please, don´t! (¡No no, por favor, no!) Not my mom, please, I beg you, don´t take mom! (No, a mi mama no, por favor, ¡no se la lleven!). Please dady, do something! (Por favor papá, ¡haz algo!). Llantos, dolor, esto es lo que de seguro se escucha cuando atrapan a alguien en los Estados Unidos y lo van a deportar. O también, se han de oír lamentos desgarradores de niños llorando porque a sus padres los van a regresar a su país, y ¿qué harán ellos? Familias desgarradas, separadas injustamente.

El abandono, la desesperación de pensar en la posibilidad de no volver a ver a tu madre, a tu padre, a tus hijos. ¡Qué difícil, qué duro, qué inhumano! Pobre gente que fue en busca del sueño americano y sólo encontró la pesadilla del norte. La crueldad de algunos anglosajones que por creerse superiores no apelan a la caridad, a la compasión. Y tal vez tengan razón de que los migrantes en algunos rubros quitan oportunidades a sus conciudadanos, pero esta no es la forma. Un mal no se combate con otro mal, dice el axioma ético; luego, no se debe arreglar la situación desgarrando familias. Las deportaciones masivas ya iniciaron en los Estados Unidos de América.

El secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, anticipa la contratación de 10 mil nuevos agentes para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y cinco mil más de la Oficina de Aduanas y Fronteras (CBP). Miles de inmigrantes son echados a territorio mexicano. Hace unos días, un hombre que fue deportado, al no querer afrontar la vida sin el sueño americano prefirió dormirse para siempre.

La mayoría de los deportados vuelven a insistir, quieren entrar. Esperan la coyuntura en que se puedan colar a la gran nación.

No quieren dejar de soñar. No les importa que los fantasmas de la Migra los perseguirán como gatos al ratón. El Departamento de Seguridad Nacional (del vecino país del norte) anunció que la construcción del muro iniciará con recursos propios en las zonas fronterizas con Ciudad Juárez, Chihuahua; Nogales, Sonora, y Mexicali, Baja California.

Pero, también, en la frontera sur somos intolerantes. También tenemos nuestro muro, un muro en el corazón que no nos permite cobijar al inmigrante y es vejado sin piedad en su paso por el territorio nacional.

En los Estados Unidos ya se habló también de que todo indocumentado, sin importar si es mexicano o no, será echado a nuestro país, así que tendremos que cobijar a personas de Filipinas, la India, República Dominicana y China, en ese orden, en ese tamaño.

Sin duda habrá crisis, pero, también oportunidades, todo depende del liderazgo que sepamos ejercer en esta situación.

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