LA CADENITA DE LA CORRUPCIÓN

MIRADOR SALVADOR ECHEAGARAY

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Salvador Echegaray

Desde que era niño escuchaba en charlas de sobremesa que el problema de México es la corrupción. Este término, “corrupción”, fue de las primeras palabras domingueras que se puede decir que aprendí. Lástima, pero así es.

¿Y qué significa corrupción, que en nuestro país es una palabrota o casi mala palabra? Significa putrefacción. Algo echado a perder. ¡Sí! Corrupción viene del latín corruptio, que según la Real Academia Española de la lengua se refiere a la acción y efecto de destruir o alterar globalmente por putrefacción. También, significa dañar, sobornar o pervertir a alguien.

Se puede decir entonces que existe la corrupción fisiológica de pudrirse, echarse a perder, descomponerse y este concepto es análogo a la corrupción moral que es también pudrirse, echarse a perder y descomponerse, pero no en el cuerpo físico sino en lo moral.

Así como el cuerpo que se descompone apesta, así también el corrupto putrefacto, si fuera posible oler su alma, apestaría (tal vez sea una de las razones por las que muchos corruptos usan perfumes muy caros y parece que vaciaran el bote, porque por donde pasan dejan estela a perfume caro, como si inconscientemente taparan su hedor moral).

Y así, como desde pequeño escuché que el problema de México es la corrupción, ¿cómo es posible que, después de más de cuarenta años, siga oyendo lo mismo?

Y no sólo continuamos escuchando la cantaleta de la corrupción, sino también lo que vemos, lo que leemos, es que la corrupción ha alcanzado niveles descomunales y sigue en aumento. Es biensabido que la gran mayoría de los políticos en cuanto tienen un cargo importante donde puedan tomar decisiones de desvío monetario lo hacen. También, sabemos que hay muchos (lo decimos porque es obvio, sin necesidad de hacer una encuesta Mientofky perdón, Mitofky)que entran a la política para enriquecerse.

Que diecinueve ex gobernadores y algunos en funciones estén bajo la lupa por sospecha de corrupción, es realmente una enorme cantidad. Pero eso es solo lo que se sabe. Si le seguimos rascando saldrán más. Si investigamos de dónde sale esa cucaracha y llegamos al nido nos daremos cuenta que son muchísimas.

Ya sabíamos lo de Duarte, lo de Yarrintong, lo de Moreira, etcétera, etcétera, ahora aparece un nuevo escándalo de corrupción en otro partido, el del ex gobernador de Aguascalientes que presuntamente desvió más de seis millones de dólares, y van a seguir saliendo a la luz pública más presuntos culpables. Mientras tanto, Roberto Borge, ex gobernador de Quintana Roo, ya huyó y la candidata Eva Cadena recibe donativos… y la cadenita seguirá.

Entonces, si a lo largo de los años la corrupción sigue en aumento, ¿qué podemos esperar? No hay mal que dure 100 años, ni pueblo que los aguante, pero ¿cuánto llevamos así? ¿Cuándo fue que la clase política en nuestro país dejó de ser honesta? Desde hace mucho.

Siempre ha habido corrupción en México, dicen muchos, incluso agregan que desde la época colonial. Sí, pero eso no justifica que la siga habiendo o que siga creciendo. Debemos combatirla. Como sociedad, debemos delatar a quien corrompa, no tolerar al servidor público que acepte mordida, que acepte cochupo por hacer su deber, por lo que se le paga un sueldo, y exigir que se haga justicia. Al gobernador corrupto enjuiciarlo y si es culpable, que devuelva lo robado.

“La corrupción somos todos”, se decía en los años 70 parodiando el eslogan de José López Portillo de la “solución somos todos”. Debemos poner atención a esto. Somos corruptos cuando algún empleado de alguna compañía nos ofrece un servicio “por debajo del agua” y aunque fuera más barato lo aceptamos, somos corruptos cuando ofrecemos al policía de tránsito dinero para que no nos multe o se lleve nuestro auto.

Hay muchas formas de corrupción, lo urgente es parar esta bola de nieve que crece y crece, y pedir a las autoridades que se castigue ejemplarmente al corrupto. De otra manera la cadenita seguirá.

-Y ahora, ¿sobre qué escribiste?-.

-Sobre la mesa, ¿no ves?

-¡Qué chistosito!-.

-Sobre la corrupción-.

-¿Y, crees que con eso se acabe?-.

-No; es mi granito de arena para que se solucione-.

-Mejor haz algo de provecho, ayúdame a lavar los platos-.

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