JÓVENES QUE CREAN EN SÍ MISMOS.

Del Editor. Por:  Alfredo Arnold Morales

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Frente a los cambios sorprendentemente rápidos que se registran día a día en el mundo entero; una globalización que apenas duró un cuarto de siglo y ya la están jubilando; acuerdos internacionales que nacen, evolucionan y los deshacen con la mano en la cintura; tecnologías que asombran y al año siguiente ya están obsoletas; frente a la pasmosa celeridad de la vida moderna, los negocios, la movilidad, los medios de comunicación, etcétera; frente a esta vorágine, ¿Cuál es el rol que debe jugar la educación superior en nuestro país? ¿Es una salida laboral pertinente para los jóvenes? ¿Deben enseñarse cosas nuevas o siguen teniendo vigencia los autores clásicos? ¿Responden las carreras universitarias a las necesidades sociales?… La lista de preguntas sería inmensa.

“El reto de las universidades en México es formar ciudadanos capaces y con elevado sentido de solidaridad para que sean agentes transformadores en beneficio de la sociedad. Para lograrlo, es fundamental la participación de profesores con experiencia, vocación y capacitados para utilizar la tecnología y el conocimiento en el aula”.

Esto fue lo que nos dijo el doctor Fernando Mata Carrasco, con quien tuvimos el gusto de charlar recientemente. Es el nuevo Vicerrector Académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara, un catedrático del norte del país. Es de Chihuahua y se formó profesionalmente en Monterrey.

Enfatiza la importancia del maestro en el aula: “El profesor debe inculcar en los estudiantes todas las competencias, habilidades y conocimientos que necesitan, y sobre todo una fuerte actitud mental”. Y añade: “Entre los principales retos de la educación de México hay uno que para mí es de lo más importante y es el reconocimiento que le podemos dar a nuestros docentes. Realmente un país es tan fuerte como lo son sus profesores, porque de ahí emana todo lo que tenemos. Necesitamos en nuestro país considerar al profesorado desde todos los diferentes niveles para que realmente sea capaz de inculcar en nuestros muchachos las competencias que necesitan, el conocimiento, las habilidades y sobre todo la cuestión mental; necesitamos asegurarnos que nuestros estudiantes sean capaces y crean en sí mismos”.

Dice una gran verdad: “Por muchos años desgraciadamente, en muchos países de Latinoamérica, no le hemos dado la importancia al profesor que es la piedra angular de todo sistema educativo. Necesitamos asegurarnos de que nuestros profesores tienen buenas compensaciones y que sean de calidad, de calidad internacional, capaces de transformar a nuestros muchachos en ciudadanos que impacten fuertemente a nuestras comunidades”.

También de él vienen los siguientes conceptos: “El reto al que todo profesor se enfrenta en la actualidad es cómo utilizar la tecnología y cómo utilizar el conocimiento dentro del salón de clases. Necesitamos profesores que estén capacitados en el uso de tecnología definitivamente, pero sobre todo que tengan experiencia y la vocación como docentes”. Asegura que en la actualidad, la capacidad de atención en los jóvenes es muy corta, “por lo cual debemos ser innovadores y utilizar tecnologías de vanguardia, así como utilizar modelos educativos que tengan mayor impacto en el proceso enseñanza-aprendizaje, sobre todo en el aprendizaje para toda la vida. Estamos convencidos de que es muy importante impactar a nuestros estudiantes no solamente en el conocimiento de hoy en día sino además prepararlos para el futuro; enseñarlos a aprender a aprender, darles el aprendizaje para toda la vida, el aprendizaje bajo aspectos de crisis y sobre todo a utilizar la tecnología como un impulso al aprendizaje que se va a dar”

Nos queda claro: el reto esencial es formar verdaderos ciudadanos, preparados en cualquiera de las disciplinas que elijan estudiar; ciertamente que sean muy competitivos, y sobre todo con valores como la solidaridad y la honestidad. Parecería casi utópico obtener este prototipo de ciudadano mexicano en un futuro cercano, pero no hay mejores alternativas, ni tiempo para inventarlas. El reto es grande, pero vale la pena hacer el esfuerzo.

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