INTERVENCIÓN RUSA O PAGO DE FAVORES

MIRADOR SALVADOR ECHEAGARAY

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Salvador Echegaray

Putin: Congratulations, Donald.

Trump: Thank you my friend!

Putin: You owe me a favor.

Trump: Sure, never will forget!

Putin y Trump. ¿Rivales o socios?

Tal vez esta pudo ser una parte de la conversación entre Putin y Trump cuando éste ganó las elecciones para convertirse en Presidente del país todavía considerado como el más poderoso del mundo.

Es que eso de rasgarse las vestiduras por la supuesta amistad entre Rusia y Estados Unidos, es puro fariseísmo. Además, mucho se habla de la intervención rusa en las elecciones de nuestro vecino país, pero no se menciona la intrusión de EUA en la historia reciente de la otrora URSS.

Estados Unidos y Rusia han mantenido una constante colaboración al menos desde principios del siglo pasado.

En 1917 y antes, carretadas de dinero salían de los bancos de Wall Street para financiar la Revolución Bolchevique. Millones de dólares se aprobaban en Nueva York para ser enviados a Lenin y a Trostky, a fin de que llevaran a cabo sus planes de establecer la dictadura del proletariado en Rusia y luego la extendieran a otros países.

Durante la Segunda Guerra Mundial hubo un estrecho apoyo entre los Estados Unidos y Rusia. De hecho, ambos ejércitos llegaron casi al mismo tiempo a Berlín, uno por el poniente y el otro por el oriente, para obligar la rendición de Hitler, y enseguida se efectuó la famosa reunión de Yalta donde se repartieron Europa –¿puede haber más grande muestra de sociedad?–. Ahí Churchill, Roosevelt y Stalin acordaron qué territorio europeo sería para el comunismo y cuál para el capitalismo.

Luego, la disque Guerra Fría, más bien parecía una puesta en escena de una rivalidad que sólo era sostenida en el escenario, pues tras bambalinas no había tanta animadversión o tanto peligro como se le hacía pensar al resto del mundo.

Durante ese periodo, Nikita Kruschev visitó los Estados Unidos y se la pasó de lujo con el consejero de muchos presidentes de ese país, el empresario Bernard Baruch.  La supuesta crisis de los misiles, que Rusia envió a Cuba a fin de mantener en jaque al pueblo norteamericano, fue también otro episodio de lo que podemos llamar la parodia de la rivalidad.

Así que, esta intervención, supuesta o real, de Rusia en Estados Unidos durante sus elecciones del año pasado, no parece ser otra cosa más que el pago de favores de antaño.

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