HIJOS INGRATOS

SARCASMOS... TXT: GUILLERMO FÁRBER

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Los niños, inspiradores de sus padres.

Dice el refrán que un padre puede mantener a 10 hijos, pero 10 hijos no pueden mantener a un padre. Quizá sea esa mentalidad la que lleva a algunos amigos míos a quejarse de que sus hijos son ingratos porque nunca los buscan, no les llaman, los dejan en el abandono o el desamparo, etc. Creo que esa mentalidad no siempre es del todo justa. Cierto que el cuarto mandamiento del Catecismo católico te ordena honrar a tu padre y a tu madre, pero una cosa es el respeto y otra la dedicación; una el amor y otra la responsabilidad; una la piedad y otra la obediencia; etc.

También es cierto que en los días del terrorífico Antiguo Testamento, “el hablar mal de los padres de uno o rebelarse contra sus instrucciones, resultaba en la pena capital” (Éxodo 21:15-17). Pero como me dijo algún amigo (exsacerdote, por más señas): “Si mi hijo mata a mi padre, me dará una enorme tristeza, pero si mi padre mata a mi hijo, lo mato yo a él”.

En fin, yo siento que la cosa es un poco al revés de lo que sugiere el refrán: mis hijos no son deudores míos sino yo de ellos. Cuando fueron niños llenaron mi vida de luz, me hicieron explosivamente feliz, animoso, optimista, fuerte, emprendedor. ¿Cómo podría pagarles jamás esos intensos, largos años rebosantes de plenitud, cuando el alma me reventaba de beatitud? Pocas veces me he sentido tan buena persona como cuando ellos me lo inspiraban. ¿Cómo agradecer tan invaluable regalo?

DOS NACIMIENTOS CAPCIOSOS

¿Sabías que Juan Rulfo (Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno) nació en Acapulco? Sí, en Acapulco pero no Guerrero sino en Acaspulco, Jalisco, en 1917 (mismo año del nacimiento de mis padres). ¿Y que Amado Nervo nació en Chihuahua? Pero no en la ciudad de Chihuahua, sino en la calle Chihua-hua de Tepic, Nayarit.

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