HÉROES Y VILLANOS

DEL EDITOR… ALFREDO ARNOLD MORALES

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Repasar la Historia de México, sobre todo ahora que estamos en el “mes de la Patria”, es viajar por un mundo rico en personajes y acontecimientos; pasajes de gloria, de heroísmo paro también de tragedias y derrotas; acciones de valor y traiciones, unidad y división. Un mundo del que tenemos mucho que aprender, comprender, discernir y aprovechar para responder con acierto a los retos, amenazas y oportunidades que se le presentan a nuestro país en estos tiempos inciertos.

Discernir, sobre todo, porque la Historia lamentablemente ha sido interpretada, escrita, reescrita y manipulada desde diversas trincheras, impregnadas más por sentimientos, intereses, filias y fobias, quepor la razón, la objetividad y la verdad.

Vamos a remitirnos tan sólo a cuatro personajes que ilustran estas ideas:

AGUSTÍN DE ITURBIDE.-Michoacano, militar aplicado, dragón de la Reina, peleó contra los insurgentes, venció a Morelos, se retiró de milicia, pero fue convocado para una misión importante: liquidar al último reducto insurgente que asolaba los caminos del sur y se refugiaba en la selva. Pero, en lugar de enfrentarse con las armas a Vicente Guerrero, lo convenció de unirse al Plan de Iguala para lograr la ansiada independencia. Convenció asimismo al clero, a los comerciantes y al propio “último virrey” Juan O’Donojú.

Consumó la independencia, entró triunfante a la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821 e instauró el primer Imperio Mexicano. Poco después fue traicionado por sus allegados, renunció, se exilió en Italia y poco después regresó para ponerse al servicio de la Patria ante la amenaza de una invasión de las potencias europeas. Tan pronto pisó tierras mexicanas fue hecho preso y fusilado tras un juicio sumario.

Cuando llevaron sus restos a la capital, el pueblo entero guardó luto. Fue un héroe nacional hasta que un presidente, ya en el siglo veinte, decidió quitar su nombre escrito con letras de oro en la Cámara de Diputados. Por cierto, también al Teatro Iturbide, donde se escribió la Constitutución de 1917, le cambiaron el nombre.

MIGUEL MIRAMÓN. Tenía 15 años cuando defendió el Castillo de Chapultepec el 13 de septiembre de 1847, fue prisionero del ejército invasor durante seis meses, fue condecorado como Defensor de la Patria; tenía 27 años cuando asumió la Presidencia de la República (el presidente más joven que ha tenido México en toda su historia). Tenía 35 años cuando fue fusilado, al lado de Maximiliano en el Cerro de las Campanas.

ANTONIO LÓPEZ DE SANTA ANNA.-Fundador de la República después de alzarse contra Iturbide con su Plan de Casamata; defensor de la Patria en el fallido intento de invasión de Isidro Barradas; heroico defensor de Veracruz en la primera invasión francesa-inglesa-española, donde perdió una pierna; luego, lo insólito: siendo Presidente de la República se puso al frente del ejército para sofocar la rebelión de Texas.

Santa Anna, el símbolo mexicano durante varias décadas, murió octogenario, olvidado, y hoy lo hacen “culpable” de la pérdida de la mitad del territorio.

DON PORFIRIO.- Héroe de la Batalla de Puebla, artífice de la pacificación del país, de su progreso y modernidad, de la transición exitosa del siglo diecinueve al veinte, se ganó el respeto de las potencias extranjeras, colocó a México en el mapamundi de primer nivel político y económico… Ya octogenario fue derrocado, exiliado y sus restos permanecen en el panteón de Montparnasse en París.

Iturbide, Miramón, López de Santa Anna, don Porfirio y muchos más. ¿Héroes o villanos?… Simplemente mexicanos patriotas, de los que ya no hay en estas tierras.

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