GOYO GONZÁLEZ CABRAL, COMPAÑERO DE MIL BATALLAS

REFLEXIONES... GONZALO LEAÑO REYES

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Gregorio González Cabral, durante un reconocimiento en la Universidad Autónoma de Guadalajara. En el presidium: don Antonio Leaño Álvarez del Castillo (qepd), don Guillermo Hernández Ornelas, Gonzalo Leaño Reyes y (parcialmente) Juan Toscano García de Quevedo.

Con profunda pena recibimos la noticia casi al finalizar 2017: la partida hacia el Padre eterno de nuestro entrañable amigo y compañero de mil batallas Gregorio González Cabral.

Su compañía y entusiasmo nos impregnó la pasión por el periodismo. Nos enseñó el oficio. Junto a él emprendimos proyectos trascendentes: el Centro de Comunicación Universitaria de la UAG, el diario Ocho Columnas, incluso la reanudación de la revista Política, entre muchos otros.

Tomará tiempo recopilar hechos, anécdotas, peripecias y todo lo necesario para hacer una semblanza digna del periodista tapatío que a lo largo de seis décadas trabajó día con día en este apostolado y dejó escuela. Conste, mientras tanto, nuestro más profundo y fraterno sentimiento de afecto y admiración por nuestro inolvidable Goyo.

Gregorio González Cabral fue un tapatío auténtico, vivió en el barrio de la Capilla de Jesús y en la colonia Chapalita. Era atlista de corazón. Fue el primer director de la primera licenciatura en Periodismo en el occidente del país: la Escuela de Periodismo y Comunicación Colectiva de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

Muy joven incursionó en el periodismo: el semanario Crónica que dirigía Ildefonso Loza Márquez; la Gaceta del Aireen Canal 58; el semanario La Opinión; muchos años estuvo en El Occidental donde publicaba la columna “Así se le vio al pasar”; más radio en el programa Sobremesa W. Y luego, toda una época en Ocho Columnas, donde no sólo escribía “Mejor humor que rumor” sino que enseñaba, dirigía y aconsejabaa los jóvenes reporteros y a los responsables de la edición.

“Está Cabral” se convirtió en un referente para la televisión en Canal 4 y más tarde lanzó su versión impresa en las páginas de la revista Política. También escribió algunos libros y ensayos sobre Guadalajara.

La edad y la salud no lo doblegaron: desde su casa escribía columnas y enviaba su voz a la radio. Contaba con 81 años.

Murió como soldado del periodismo en la raya.

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