Extinción del neoliberalismo

POR ALFREDO ARNOLD

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El Presidente López Obrador promulgó la extinción del neoliberalismo…

¿A qué neoliberalismo se refiere el Presidente?

Queda claro que se refiere a la política económica que han adoptado los cinco presidentes de México, a partir de Carlos Salinas de Gortari. El sello común es el privilegio al libre mercado y la más amplia apertura posible a los mercados externos. El Estado no renuncia a la rectoría de la economía del país, pero tampoco la sobrerregula ni la inhibe, y menos, se convierte en jugador activo para hacerle competencia al sector privado.

¿Qué es lo contrario al neoliberalismo?

Es estatismo es el polo opuesto al libre mercado. El último presidente que apostó a esta vía fue José López Portillo. Se deslumbró con los altos precios del petróleo y la capacidad de Pemex para extraer más de tres millones de barriles diarios. Financió su sueño con deuda externa y no se conformó con el petróleo, siguió estatizando empresas como lo había hecho su antecesor Luis Echeverría, nacionalizó la banca y llegó el momento en que más del 51 por ciento de la economía estaba en manos del gobierno, que era dueño hasta de un lujoso cabaret de la ciudad de México. La consigna era “aprender a administrar la riqueza”. Lamentablemente, el gobierno nunca ha sido buen administrador y el desenlace de esta política fue terrible, ¡la ruina de personas, familias, empresas y del país entero!

¿Cómo fue que nos recuperamos?

La economía mexicana estaba deshecha al terminar el sexenio de López Portillo, la deuda externa era tan voluminosa que Miguel de la Madrid nada pudo hacer para levantar al país. El FMI y los acreedores extranjeros eran implacable y nos hicieron pagar hasta el último dólar que se les debía. Pero no fue la austeridad de De la Madrid lo que permitió la recuperación económica, sino el cambio de política que llegó con Salinas y la disciplina de Zedillo, Fox, Calderón y Peña para continuarla. Los bancos regresaron a la iniciativa privada, México fue pionero y líder en la apertura a los mercados mundiales, llegaron capitales e inversiones extranjeras, se firmaron importantes tratados comerciales, como el TLCAN y muchas empresas mexicanas incursionaron en otras latitudes. Se modernizaron las comunicaciones y la banca; modestos productores se convirtieron en prósperos exportadores. México entró la modernidad y se puso de moda, varios países se apresuraron a imitarlo; de ser un administrador petrolero ineficiente se convirtió en poderoso exportador de manufacturas.

¿Por qué sigue habiendo millones de pobres?

Lo normal: al iniciar la transformación, muchos se sumaron al cambio, otros siguieron dormidos. Por eso hay millones de pobres. Pero serían el doble si México hubiera permanecido encerrado en la economía estatal anterior a Salinas.

¿Es factible abandonar el neoliberalismo?

Hoy, es imposible dar marcha atrás. México forma parte de organismos internacionales, tiene tratados vigentes con otros países, recibe importantes flujos de capital en el sector bursátil, sus principales bancos no son estrictamente mexicanos. Walmart no se irá de México, como tampoco Bimbo, Maseca o Cemex (por citar unos ejemplos) renunciarán al mercado global.

Hay que aplicar el sentido común y la lección de la historia. Lo que sí urge abolir es la corrupción, no quitar lo bueno que ha dejado el neoliberalismo.

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