ELECCIONES A LA VISTA

REFLEXIONES



GONZALO LEAÑO REYES

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La carrera electoral del 2017 ya está marcha, y coincide prácticamente con el arranque de la carrera principal, la del 2018: la elección presidencial. El calendario electoral de México contempla para este año elecciones en cuatro estados, pero sólo en tres de ellos habrá comicios para gobernador. Coahuila y Nayarit tendrán proceso electoral local completo, es decir, votarán por gobernador, diputados locales y alcaldes; en el Estado de México la elección será únicamente de gobernador, mientras que en Veracruz estarán en juego sólo las presidencias municipales ya que el año pasado eligieron gobernador y diputados locales.

Los cuatro procesos son importantes, pero sin lugar a dudas el que más llama la atención es el del Estado de México, tanto por la importancia de la entidad que es una de las de mayor peso político, demográfico y económico en el país, como por el significado que se le da respecto a la elección presidencial del 2018. Se dice que quien gane la gubernatura del Estado de México tiene prácticamente en sus manos el triunfo cuando se elija al Presidente de la República.

Nunca ha perdido el PRI en el Estado de México, y en esta ocasión ha postulado a un candidato que proviene de una familia muy conocida y al mismo tiempo de un grupo político muy influyente: la familia Del Mazo y el Grupo Atlacomulco, al que pertenecen, por cierto, el Presidente Enrique Peña Nieto y el Canciller Luis Videgaray. El abuelo del candidato Alfredo del Mazo fue gobernador del Estado de México, también su padre, del mismo nombre, y hoy se presenta a escena la tercera generación. Alfredo del Mazo Maza es el más joven de los tres principales candidatos, pero trae el bagaje de una sólida formación política y se ha desempeñado principalmente en el sector financiero. La oposición que habrá de enfrentar no es menor: por el PAN está Josefina Vázquez Mota, más experimentada después de su derrota presidencial en 2012, y está también la maestra Delfina Gómez Álvarez, que, si bien no tiene un gran cartel nacional, cuenta en su haber con el respaldo del dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Esta presencia, la de López Obrador, es precisamente lo que le da más sabor a la contienda electoral en el Estado de México, ya que el resultado que obtenga su candidata será un termómetro para las aspiraciones presidenciales de AMLO, quien está presto para lanzarse a su tercera candidatura a Presidente de México.
Las elecciones de estos cuatro estados serán el próximo 4 de junio; de ahí en adelante todo se concentrará en los comicios del 2018, donde se espera una contienda muy cerrada entre el partido en el gobierno y la oposición; hasta ahora no se sabe si irá cada partido por su lado o formarán alianzas. En este sentido, la fusión del voto perredista con el de Morena es una de las posibilidades. El PRD se está debilitando, mientras que Morena se consolida cada vez más.
El próximo año también habrá elecciones generales en Jalisco. Votaremos por Presidente de la República, senadores, diputados federales, diputados locales y alcaldes para los 125 municipios. Los partidos realmente no han comenzado la lucha electoral; de hecho, están en proceso de ajustes internos.

Al mismo tiempo que tendremos dos años de elecciones, nos enfrentamos como país a retos formidables debido a la complejidad de las relaciones con el nuevo gobierno de Estados Unidos. Por lo tanto, el entorno es delicado ya que la negociación de los temas comerciales, fronterizos y migratorios con el vecino país del Norte podría verse contaminado por la lucha electoral. El mayor riesgo es que la contienda entre los partidos afecte la cohesión social, política y económica que requiere el país en estos momentos.
Aún es temprano para analizar el contexto de ambas situaciones: negociación con EE.UU. y elecciones, pero desde ahora tendrán que ponerse de acuerdo los grandes sectores del país para evitar un colapso interno.

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