ELECCIONES 2021

POR FERNANDO BELAUZARÁN

0
26

Inició la cuenta regresiva, estamos a un año de las elecciones intermedias que serán definitorias para el rumbo del país. Un proceso inédito por la cantidad de cargos en disputa, alrededor de tres mil quinientos; sin embargo, el mayor reto no estará en su organización, sino en la gobernabilidad.

La polarización como estrategia electoral del poder, la grosera inequidad a favor de la coalición gobernante y la incertidumbre sobre la estabilidad del árbitro son focos rojos de una elección que decidirá si se consolida el retorno a la hegemonía estructural de la voluntad presidencial o se retoma el camino del pluralismo. Tres décadas de avances democráticos penden de los resultados que se obtengan el próximo año.

Si la pandemia y la crisis económica no apartaron al presidente Andrés Manuel López Obrador de su objetivo político, tampoco lo hará la responsabilidad institucional. Aunque no le alcanzó para estar en la boleta, juntando el proceso con la “revocación de mandato”, es inocultable su intención de convertir el 2021 en un referéndum sobre su persona. Por eso llama a rechazar “medias tintas” y definirse: con él o contra él.

Es verdad que la imagen presidencial se ha desgastado, lo que seguramente se recrudecerá por los problemas irresueltos, pero está muy por encima de la de su partido. Además, su estilo personal de gobernar es el del candidato en campaña que lo decide todo, sin asumir ninguna responsabilidad, pues para eso están los gobiernos anteriores. Por lo pronto, ya adelantó que sus conferencias mañaneras no las suspenderá durante el proceso electoral.

Uno de los elementos fundamentales de la transición democrática en México, con todo y sus fallas e imperfecciones, fue la de sacar al presidente de las elecciones. El propio López Obrador le dirigió su célebre “cállate, chachalaca” a Vicente Fox porque éste mencionaba que no se debía cambiar de caballo a mitad del río y el TEPJF reconoció que el mandatario había puesto en peligro la elección por dicha incontinencia. Ese episodio palidece frente a lo que se perfila.

El órgano electoral está facultado, y tiene mejores dientes que entonces, para evitar la intromisión presidencial en los comicios, pero está por sufrir un cambio drástico en su integración con la próxima incorporación de cuatro nuevos consejeros del INE.

La experiencia reciente nos dice que Morena y sus aliados elegirán puros incondicionales, pues tienen los 2/3 que se requieren sin necesidad de acordar con la oposición. Si de algo han dejado constancia en esta legislatura en la que son mayoría es de su facciosa voracidad.

Si se consuma tal agandalle y el árbitro se debilita frente al gobierno federal, perdería la credibilidad que necesita para ser factor de conciliación en comicios de sobrecargado encono.

Recordemos que muchos de los responsables estatales de la entrega de dinero en efectivo de programas sociales, los cuales carecen de controles, transparencia y reglas de operación, conocidos como superdelegados, son virtuales precandidatos del nuevo partido oficial. Con la participación activa del Ejecutivo y su ingente maquinaria de propaganda, aunado a la utilización de clientelas conformadas con dinero público, la equidad en la contienda sufrirá un duro revés. La operación mediática y propagandística, usando toda la estructura en redes de la 4T, para responsabilizar al gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, por el asesinato de Giovanni López, ocurrido hace más de un mes a manos de policías municipales de una alcaldía gobernada por el PRI, revela que están dispuestos a incendiar los cuartos para quedarse con toda la casa.

Frente a ese panorama, los partidos de oposición debieran escuchar las múltiples voces de la sociedad que les demandan abrirse y unirse para construir una alternativa.

Con el terreno desnivelado y los opositores desacreditados y fragmentados, el oficialismo podría imponerse con todo y los malos resultados del actual gobierno y los estragos de la crisis.

La construcción de un programa con participación de la sociedad civil, teniendo como base la Agenda Ciudadana, así como la postulación de no pocos ciudadanos sin partido, podrían ser los cimientos de un bloque social que se extienda al 2024.

Dejar respuesta