DESARROLLO Y PAZ SOCIAL

POR GONZALO LEAÑO REYES

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El Presidente López Obrador acepta que su gobierno tiene dos tareas pendientes: la seguridad pública y el crecimiento económico. No es bueno que nuestro país siga padeciendo estos graves problemas, pero sí es una buena señal el hecho de que esto lo exponga abiertamente la persona que tiene a su cargo directo la conducción de la vida pública de México.

Diagnosticar acertadamente el problema y tomar las medidas pertinentes para su solución, nos coloca en la ruta correcta, aunque ello por sí mismo no garantiza el éxito. Tanto la inseguridad pública como la falta de crecimiento dependen también de factores exógenos que escapan al control de las instituciones nacionales.

Lo que sí podemos decir es que el desarrollo económico y la paz social deben ir de la mano. Esta aspiración nos viene desde la Independencia, cuando Iturbide exhortó a los mexicanos libres a ser felices, o incluso durante el Porfiriato, cuyo lema proclamaba “Orden y Progreso”.

Las cifras económicas que ofrece el actual Gobierno mexicano son disímbolas. Hay cifras buenas, como la estabilidad financiera y la baja inflación, recientemente registrada por el INEGI en 3.29% anual. Las no tan buenas se refieren al nulo crecimiento (cero por ciento) de acuerdo al ajuste anunciado oficialmente apenas el pasado viernes 23 de agosto, y la caída del empleo.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) indica que hay dos millones de desempleados (3.7% de la Población Económicamente Activa), es decir, se trata de personas que buscaron trabajo y no lograron colocarse. Nos dice también que, debido a la inseguridad y a la caída de las ventas, cada vez quiebran o simplemente cierran más empresas y recortan más personal.

El año pasado, en el país se creaban empleos a un ritmo del 4%, cifra que ahora se ha reducido a 2.4%.

Pero si en México tenemos problemas para crecer, el escenario mundial no es de ninguna manera halagüeño. Existe desaceleración global, devaluación de monedas, baja de tasas de referencia, tensiones comerciales entre las principales potencias económicas que son Estados Unidos y China, aplicación de aranceles y cierre de fronteras a distintos productos. Un importante número de expertos asegura que nos encaminamos a una recesión global o incluso que ya estamos en ella.

Lo anterior debe ser considerado como un oportuno llamado de atención para todos los sectores productivos de México, incluyendo por supuesto al Gobierno, para aprovechar las ventajas competitivas que seguimos teniendo como país, para generar el mayor clima de confianza posible en el sector empresarial y fiscal, para desterrar la inseguridad pública y enfrentar juntos y fuertes la tormenta global que se avecina.

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