¿DERECHOS ANIMALES?

MIRADOR... SALVADOR ECHEAGARAY

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-¿Los animales tienen derechos?-

-¡Sí!

Pues, ¡no!

-¡Claro que tienen derechos!

– A ver, ¿qué comió ayer?

-Carne de res.

-¿Y esa vaca no tenía derecho a la vida, ya que vivir es el principal derecho?

-Bueno, eh, uh…

Seguimos exaltando de más los derechos. Que los derechos humanos, que los derechos de los niños, que los derechos de los animales. Y de estos últimos es de lo que pretendemos reflexionar en esta ocasión.

¿Tienen los animales derechos? La mayoría contestará que sí. Pero, ¡oh, sorpresa!, los animales no tienen derechos. Somos nosotros los seres humanos, quienes tenemos el deber de hacer buen uso de ellos.

Un derecho es correlativo a un deber, y un perrito, por ejemplo, no tiene el deber de movernos la cola cuando llegamos a casa. O si un perro muerde fuertemente a alguien, al perro no se le va a sancionar, sino al dueño, pues el que razona o debe razonar es el ser humano, no el animal.

Y bien, necesitamos a los animales para alimentarnos, de otra manera todos tendríamos que ser vegetarianos, e incluso más: veganos. Y luego, no tendríamos todos los nutrientes para estar sanos. Además, ¿no es el derecho a la vida el más importante, y no son los vegetales seres vivos? Entonces, no tendríamos alimentos si nos pusiéramos a respetar sus “derechos”.

Lo anterior es lo que no reflexionan los dirigentes de las sociedades protectoras de animales, las ONG que buscan cuidar más a los animalitos que a los neonatos o los seres humanos que todavía viven en el vientre materno.

Bueno -dicen algunos-, hay animales que sí se nos está permitido matar para comérnoslos, y a estos les preguntamos, ¿entonces, vamos a discriminar a los animales? ¿Unos serían los blancos y otros los negros? ¿O qué?

No nos confundamos, los animales no tienen derechos, nosotros los humanos, que somos seres racionales, pensantes y reflexivos, tenemos el deber de hacer buen uso de ellos.

No vamos a matar un animal por matarlo. Si se mata es para que los seres humanos tengamos alimento. Así, el ganadero vende sus reses al rastro, de ahí se sacrifican y se distribuye a las carnicerías, y de ahí las amas de casa compran la carne –las que pueden- para preparar el alimento.

-Bueno, ok, pero ¿qué pasa con los animales que tienen (o tenían) en el circo?, se preguntarán muchos. Lo mismo aplica. Tenemos los seres humanos la obligación y el deber de darles buen trato. En el caso del adiestramiento, a veces se abusa. Habrá que buscar mejores técnicas de entrenamiento, pero pues, así como un jalón de orejas en la niñez nos hacía abandonar una mala conducta, así a veces hay que dar, sin abusar, una corrección física.

Cabe señalar que muchos de los animales que estaban en los circos, cuando se prohibió en México el uso de ellos, murieron. No todos se fueron a zoológicos, ni a las casas de los políticos más ricos. No, la mayoría murió de hambre y abandono. ¿Eso querían los ambientalistas?

Y lo mismo podemos decir de las corridas de toros, pero, para ello, la siguiente entrega.

Los animales fueron creados para el justo, noble y razonable servicio del ser humano.

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