CUARTO PODER

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El sismo obliga a todos a ajustar las estrategias que tenían para el 2018. Y aunque el año electoral ya empezó, se van a tener que enfocar en gobernar bien. Suena obvio, pero suele estar en segundo plano.

CARLOS LORET DE MOLA / El Universal


Por el cariño de los electores los partidos son capaces de decir cualquier tontería, y lo que es peor, argumentarla. Nunca habíamos visto a los partidos tan solícitos para responder al clamor ciudadano, ahora sí que “pégame, mátame, pero no te olvides de mí en las elecciones”.

DIEGO PETERSEN / El Informador


Para el gobierno y para los partidos es una oportunidad invaluable para poner en pausa la discordia que hoy priva en el país y para recuperar la confianza ciudadana. Con inteligencia, generosidad y voluntad pueden tomar la oportunidad. Cualquier signo de abuso y corrupción e incluso de ineficiencia hará crecer el descrédito que con tanto afán han cosechado los políticos.

MARÍA AMPARO CASAR / Excélsior


Es preocupante que se realicen anuncios de canalización de recursos para la autoconstrucción, cuando de acuerdo con algunos diagnósticos preliminares, la destrucción de muchas construcciones tuvo como una de sus causas la autoconstrucción.

RAÚL MARTÍNEZ SOLARES / El Economista


Y ahora sí, vengan todos a la lucha a ver quién tiene la mejor ocurrencia para destinarle siete mil (o más, si se cuenta el dinero de los estados) millones de pesos a las labores de rescate y reconstrucción.

RAFAEL CARDONA / La Crónica de hoy


Viene ahora una etapa que puede ser la de mayor dificultad, tanto por el trabajo, como por el tiempo, la reconstrucción. Frente a ello es importante que recordemos que no es la primera vez que como mexicanos nos enfrentamos a un reto así y tampoco será la primera vez que lo superemos de forma exitosa entre sociedad civil y gobierno en sus tres órdenes.

YOLANDA DE LA TORRE / El Sol de México


Medios y periodistas aprenderías mucho si, a propósito del 19-S, cada quien aceptara errores e insuficiencias, analizara su cobertura y compartiera la autocrítica con sus pares y con la audiencia. No habría desdoro en ello. Al contrario. La perfección no existe en la “normalidad”, menos en la emergencia.

FERNANDO MEJÍA BARQUERA / Milenio

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