CRIPTO CHIVO

MIRADOR... SALVADOR ECHEAGARAY

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Es bien sabido que la humanidad inició el comercio a partir del trueque, que, como usted sabe, querido lector, es el intercambio directo de mercancías. “Te cambio un costal de trigo por medio costal de papas”, por decirlo así.

Sin embargo, en transacciones grandes se complicaba mucho el asunto. Habría quizá, que llevar 100 costales de trigo, para comprar un anillo de oro. Así que, fue necesario idear un sistema de intercambio más sencillo y de esa forma surgió la moneda. Ésta fue acuñada en metales preciosos como el oro y la plata y se le asignaba un valor según su tamaño y peso.

(Cabe señalar que la sal fue en la antigua Roma otra manera de devengar el trabajo realizado, de ahí el término salario, que se sigue usando en nuestros días. En nuestras tierras prehispánicas, el cacao también se utilizó como una especie de moneda).

Pero, tampoco era fácil llevar tantas monedas para transacciones grandes. El peso las hacía difíciles de transportar y se ideó otra forma de facilitar los negocios, así nació el billete de papel.

De ahí fueron surgiendo los documentos de pago, como el pagaré, las letras de cambio, el cheque y otros documentos por el estilo.

Ya en tiempos modernos, según la tecnología y su avance, se lanzaron las tarjetas plásticas para pagar los bienes y servicios. Éstas son de crédito (que viene de creer o dar fe que se va a pagar) o de débito (que se descuenta al instante). Con la llegada del internet se hacen transacciones a distancia y se descuenta o se carga la compra a la tarjeta bancaria o directamente en la cuenta de banco.

Bueno, pues hace casi una década, surgió una nueva forma de pago, que aún no se conoce bien, es la llamada criptomoneda. Cripto significa oculto, pero no significa que sea algo esotérico o misterioso. La criptomoneda tiene un código digital que es muy difícil de jaquear. Eso la hace muy segura en el intercambio.

Como decíamos, la criptomoneda es la nueva forma de pago. Dentro de poco, nuestra cartera ya no será de cuero o de tela o de imitación piel, será el celular. Así es, mediante un código, por ejemplo, podremos pagar en una tienda de conveniencia un café y una dona, y en vez de sacar la tarjeta o unas monedas o billetes presentaremos nuestro celular y de ahí se descontará el monto de la transacción.

Nos han comentado que “yo no creo que las criptomonedas vayan a sustituir al dinero real”. Y ¿qué les contestamos?: Claro que no. Tampoco la moneda metálica erradicó al trueque. Éste todavía se usa, por ejemplo, a través de páginas de artículos usados donde se puede leer, “Vendo pantalla de 32 pulgadas en cinco mil pesos, o cambio por iphone”.

El trueque sigue. La criptomoneda es otra forma de pago como el billete, el cheque o las tarjetas plásticas. Así la criptomoneda no va a sustituir ninguna forma de transacción, sino que va a complementar a las otras.

Y como toda novedad, es difícil de aceptar y asimilar al principio, pero en un mediano plazo va a ser cosa de todos los días.

Esto ya está sucediendo en diversas partes del mundo. No tarda en generalizarse. Así que estemos preparados.

—o—

-“Te mandé “el chivo”-.

-¿Cómo que me lo mandaste?-.

-Sí, te envié a tu celular 200 pesos en criptomonedas-.

-¡A mí, mejor déjame un billete verde con la cara de Sor Juana!

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