CRECEN LAS AMENAZAS, ES URGENTE RECTIFICAR

POR GONZALO LEAÑO REYES

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Se agota el tiempo para cambiar de rumbo. Los últimos tiempos han sido de enorme desgaste para todos los mexicanos. Ya no está en duda que el país se encuentra dividido por causas principalmente políticas. El escenario estable que se estaba viviendo en nuestro país impedía profundizar en los problemas, que en determinados momentos sólo trascendieron desde la óptica humorística de las redes sociales.

Poco a poco fue perdiendo seriedad y consistencia el discurso oficial. Se ha ido dejando de lado la necesidad de hacer análisis profesionales acerca de los proyectos insignia del Gobierno federal: el Tren Maya, la Refinería de Tres Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía. También se ha ido quedando en el camino la discusión sobre la seguridad nacional, sobre el nuevo esquema fiscal y laboral, sobre la operación del sistema de salud recién creado (Insabi) y sobre la crisis de escasez de medicamentos. Los grandes temas nacionales han sido desplazados por asuntos anecdóticos como la rifa del avión presidencial.

Quizá nos podríamos pasar el sexenio entero hablando de temas triviales para disfrute de algunos y disgusto de otros. Pero esto ya no es posible, ya que dos problemas de enorme peso se han posicionado en México y en el mundo. Uno se trata de la salud, el coronavirus, y el otro de economía, la decisión que tomó Arabia Saudita sobre la producción y precio de su petróleo.

El coronavirus se convirtió muy rápidamente en pandemia. A pesar de todos los controles establecidos escapó de la región de China donde se originó y ha causado estragos en varios países.

La crisis económica que ha tumbado bolsas y monedas (BMV y peso incluidos) se debe a la suspensión de actividades por el coronavirus en varias partes del mundo y a la decisión saudí de aumentar su producción petrolera y ofrecer descuentos, desquiciando así el mercado mundial del crudo.

Ambos problemas –la pandemia y la crisis económica- están fuera del alcance de México y de nuestro Gobierno. Lo grave es que pegan en un momento en que nuestro país está profundamente dividido en materia política, y furioso por las leyes impopulares que han aprobado las cámaras.

No será fácil encontrar consensos para transitar con el menor daño posible en medio de estos dos formidables retos que se le presentan a México, pero algo muy efectivo tiene que hacer el Gobierno para unificar a los mexicanos en estos momentos críticos.

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