CONSERVAR LAS LIBERTADES

POR GONZALO LEAÑO REYES

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El principal bien social que tiene el ser humano es la libertad, por ella ha luchado en el terreno de la filosofía, el derecho, la guerra y la política a través de los siglos. Conseguirla cuando no se tiene o conservarla cuando se ve amenazada, es tarea de todos.

Bien decía la entonces pareja presidencial de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt y su esposa Eleanor, que las libertades básicas eran inalienables de todas las personas. De hecho, fue Eleanor quien proclamó en los primeros años de la posguerra la Declaración Universal de Derechos Humanos. Al principio, definieron cuatro libertades básicas, que fueron: la Libertad de Expresión, la Libertad de Culto, la Libertad para Vivir sin Miseria y la Libertad para Vivir sin Temor.

Hoy, a casi cien años de aquella declaración que incluso fue recogida por la ONU y hecha oficial en las legislaciones de numerosos países, vemos con suma preocupación que el reto por instaurar un régimen de libertades para todos los habitantes del mundo sigue siendo mayúsculo, y que, incluso en países donde ya se había alcanzado se advierten corrientes regresivas.

El ex secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, señalaba hace poco que la libertad de expresión se niega a millones de personas y está cada vez más amenazada; que el terrorismo internacional se ha apropiado de la religión para atacar en su nombre; que gran parte de la humanidad carece de la libertad para vivir sin miseria, y que millones de refugiados y desplazados son una prueba palpable de que la libertad de vivir sin temor dista mucho de ser realidad.

En México ha habido avances notables en el ejercicio de las libertades básicas desde antes pero sobre todo a partir del nuevo siglo 21. Sin embargo, no se puede cantar victoria. Vemos lamentablemente que la polarización política que vive nuestro país socava y pone en riesgo ámbitos de libertad que ya se creían plenamente ganados, por ejemplo, en la educación y la libertad de expresión.

La ONU señaló que los periodistas mexicanos se enfrentan un escenario “sombrío”. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) también expresa su preocupación por el ambiente de violencia contra periodistas y por las descalificaciones desde el poder al periodismo crítico.

Es urgente reflexionar, desde el poder y desde la sociedad civil, en la importancia de preservar nuestras libertades más allá de las diferencias partidistas o ideológicas. Conquistar libertades no ha sido fácil para México ya que en su joven existir como nación independiente ha sufrido invasiones extranjeras, pérdida de territorio, revoluciones internas, catástrofes naturales, luchas ideológicas, drásticos virajes en su política interna, etcétera. Por lo tanto, defenderlas es un deber desde lo más alto del poder hasta la modesta individualidad del ciudadano.

En cuanto a la Libertad de Expresión y su corolario, la Libertad de Prensa, su observancia es ni más ni menos que imprescindible para aspirar a ser una sociedad mejor informada, más libre, más democrática y más consciente del futuro.

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