CON EL TIEMPO (DEL SEMÁFORO) CONTADO

CRÓNICAS DE MARIANNÉ... TXT: MARIANNÉ VILLACORTA C.

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Uno, dos, tres, cuatro. Alto, unos minutos y va de nuevo. Uno, dos, tres…

No sé cuánto tiempo más podría estar aquí observando, sin embargo, dicen por ahí que la curiosidad mató al gato. Y bueno, me encuentro tranquila y segura de saber que estoy en mi auto estacionada, y no cruzando a pie ese semáforo en avenida Patria que parece querer llevar a muchos transeúntes al hospital.

Es un hecho: de tres a cuatro son los coches que continuamente, cada cinco minutos “se pasan el alto”.

Al ponerse en rojo pareciera ser que nos dan rienda suelta para pisar a fondo el acelerador. Y no hablo de la lucecita amarilla, lo digo claro, ya que sucede justo frente al gran círculo que está en el vivo y claramente identificable color rojo.

El otro día yo era una de esas personas que quería cruzar la calle, tranquila esperé durante un buen rato a que por fin el semáforo me indicara que era momento de atravesar; muy segura de haber cumplido con el reglamento de vialidad y sabiendo que esa luz roja sólo duraría unos segundos le di paso rápido a mi caminar.

Todo se quedó paralizado durante unos segundos cuando escuché un fuerte frenón justo al lado mío. Era un coche que al parecer no tenía pensado detenerse a pesar de lo que la luz indicara, volteé a ver al semáforo y sí seguía en rojo, a él ni siquiera lo quise voltear a ver.

La historia pudo haber sido muy diferente.

Desde ese día, pregúntenme cuándo he vuelto a cruzar por ahí; prefiero tomar mi coche y rodear, que simplemente cruzar una avenida para llegar a donde tengo que ir. Más gasolina, más tráfico, mas contaminación.

Descubrí que el 17 de agosto es el día del peatón, que en el 2013 morían al año más de 7,200 personas atropelladas, que en la ZMG muere al día, aproximadamente, una persona atropellada por un camión, por un auto particular o por un vehículo del transporte público. Y me pregunto,¿qué hacen las autoridades para evitarlo? ¿Basta con pagar la sanción de 730 pesos a 2,190 pesos por no respetar la luz del semáforo, suponiendo que realmente se sancionara a los infractores? Las cifras van en aumento y mucha gente lo ignora o no le interesa… hasta que lamentablemente lo sufre en carne propia o cercana.

No culpo a todos los automovilistas. Mentiría al decir que yo nunca me he pasado un alto. Pero me hace pensar mucho en el tipo de cultura que tenemos, que, si bien en muchos aspectos es hermosa, también llega a ser muy irresponsable. ¿Entonces de qué sirven las reglas?, ¿por qué seguimos pidiendo a gritos que nos escuchen, si seguimos haciendo lo que nos plazca?

Llegué al otro lado de la calle agradeciendo que todo hubiera sido sólo un susto. Pero no pude evitar reflexionar. A quién no le ha pasado, después de casi cuatro años manejando ahora ya vi la otra cara de los que usamos la calle: los peatones.

Sé lo que es tener prisa, estar desesperado, querer llegar a algún lugar. Pero de igual forma,¿qué tal si la persona que cruza va igual de distraída que yo? En el mejor de los casos llegaríamos tarde a donde nos dirigíamos; en el peor, podríamos no llegar nunca…

Ahora que a lo mejor la solución es muy fácil: no estaría mal que para que te dieran la licencia de conductor, primero te hicieran un examen no de manejo sino de peatón, que te hicieran cruzar alguna transitada avenida entre la una y las dos de la tarde, justo en el momento en el que se prende para los conductores la luz roja del semáforo.

Después del susto que se llevarían y ya recuperados del trauma, estoy segura que aprenderían a manejar con más precaución. O quién sabe, capaz y acaben en su carro estacionado, contando cuántos autos se pasan el alto… pero esa ya sería su historia.

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