CHOVINISMO RAMPLÓN

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DEL EDITOR…

Por Alfredo Arnold Morales

La informalidad de las redes sociales justifica, o por lo menos explica, que por ahí transite y se difunda masivamente todo tipo de afirmaciones: noticias, mensajes, verdades, mentiras, elogios, insultos, exhortos, chistes, proclamas, etcétera. Así, no sorprende que ante la nueva realidad que representa el gobierno de Estados Unidos, numerosos cibernautas hagan llamados a realizar un boicot contra todo lo que suene a gringo.

Se entiende que esto ocurra en las redes, pero no se vale que desde el poder se alienten actitudes patrioteras y xenófobas, como la del diputado federal priista poblano Víctor Manuel Giorgana Jiménez, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, quien amenaza con gravar un 2% adicional las utilidades de empresas norteamericanas radicadas en México, en caso de que Donald Trump aplique un impuesto de 2% a las remesas que envían nuestros paisanos.

Ojo por ojo, diente por diente.

Alguien debería explicarle a este legislador que la primera acción que tomaría una empresa afectada por ese impuesto sería repercutirlo en el precio de su producto o servicio, en perjuicio directo de los consumidores. Claro, los diputados ignoran o se hacen de la vista gorda con respecto al criminal aumento de precios que se observa en los anaqueles de las tiendas, sean éstas mexicanas o extranjeras.

Si en el peor de los casos la revisión del TLC nos llevara a perder algunas o muchas ventajas comerciales, sería estúpido que nosotros mismos elimináramos las que sí podamos conservar. ¿Vamos a correr a las empresas norteamericanas que se queden en México?, ¿a boicotear sus productos?, ¿a prescindir de los empleos y derrama económica que generan?, ¿a declarar non gratos a los turistas gringos?, ¿a dejar de ver sus películas, apagar sus canales de televisión, el internet y las redes sociales?, ¿a cancelar las cuentas y tarjetas de CitiBanamex?, ¿a dejar de surtir gasolina porque la mitad la producen ellos?…

Me pregunto si los promotores de boicots ya saben que las mejores marcas de tequila y cerveza “mexicanas” pertenecen a compañías extranjeras. También me pregunto si saben que la Coca-Cola es fabricada por 10 empresas mexicanas que dan empleo a casi medio millón de mexicanos, cuentan con 67 plantas embotelladoras, más de 50 plantas de tratamiento de agua, 38 mil vehículos de reparto, sostienen escuelas y son uno de los pilares de la industria de la publicidad en nuestro país.

En realidad, a estas alturas de la globalización ni los diputados ni los consumidores sabemos qué es mexicano y qué es extranjero, así lleven la marca Made in Mexico.

Les cuento una historia: Hace 79 años el presidente Lázaro Cárdenas expropió la industria petrolera, lo cual generó un disgusto tan grande en Estados Unidos e Inglaterra que ambos países declararon boicotear el crudo mexicano. Ojo por ojo, diente por diente, México decidió venderle su oro negro a Japón y a la Alemania nazi. Después ocurrió que el buque petrolero “Potrero del Llano” fue torpedeado en 1942 por un submarino alemán (hundieron varios más) y entonces el presidente Ávila Camacho determinó aliarse a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. A causa de los boicots de uno y otro lado, México pudo haber quedado en el bando del Eje con quién sabe qué consecuencias.

Conclusión: Promover un boicot comercial contra Estados Unidos o contra las empresas, productos y servicios que suponemos son norteamericanos, es una actitud irresponsable, que además denota ignorancia. Y si tal invitación proviene de un diputado federal, que además preside la Comisión de Relaciones Exteriores, peor aún.

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