CAMBIAR, ¿HACIA DÓNDE?

POR GONZALO LEAÑO REYES

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No hay duda de que la pandemia de Covid-19 que aún se padece por todos los puntos cardinales del mundo, traerá cambios en la vida cotidiana de todos. Salud, economía, trabajo, educación, política, sociedad… todo se verá afectado y esperemos que sea para bien, para desterrar errores y mejorar.

El periodismo también cambiará, aunque aún no podemos visualizar claramente hacia dónde se dirige.

Precisamente para conocer y meditar opiniones en este sentido, hemos venido transcribiendo en este espacio artículos de nuestros amigos de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), como es el siguiente que presentamos a continuación:

Desde los Estados Unidos hasta España, la crisis de la prensa se aceleró con el Covid-19. La vulnerabilidad de las empresas mediáticas debido a la paralización económica enseguida obligó a los medios a pedir la protección de los gobiernos y evitar el cierre de empresas y despidos masivos.

En España, las principales agrupaciones de periodistas recordaron que “no puede permitirse una repetición de la crisis del decenio de la recesión (2008), donde el sector de los medios fue uno de los más golpeados, con 13,000 empleos perdidos y decenas de empresas cerradas”.

Los trabajadores de la prensa española solicitaron al gobierno de Pedro Sánchez créditos blandos, más publicidad institucional ya que “la pérdida de ingresos por publicidad va a ser, como poco, del 50%”, IVA reducido para los medios electrónicos y ayudas especiales para los autónomos y los freelances.

Por su parte, la News Media Alliance y la Cámara de Comercio de Estados Unidos solicitaron al presidente Donald J. Trump que considere a la producción y distribución de contenido editorial entre los negocios “esenciales” para la función de la sociedad como farmacias, mercados, el correo, las estaciones de gasolina, etc. La ciudad de San Francisco fue la primera en extender oficialmente el estatus de “esencial” a los medios de comunicación.

Y en Italia, Reino Unido y Alemania, los gobiernos acordaron lo mismo, incluyendo a los trabajadores en los quioscos de publicaciones impresas que, en el caso específico de Italia, han registrado un aumento de demanda por parte de un público deseoso de información que vive la incertidumbre de la pandemia.

Las gestiones que reafirman el papel fundamental de la prensa se basan en la premisa de ofrecer a la ciudadanía una información de calidad frente a la desinformación y los bulos (fakenews) que tanto daño hacen en estos tiempos de crisis. Los medios en todo el mundo han expuesto bien su caso: su papel es vital para derrotar a la pandemia.

“Ahora, más que nunca, los periodistas son imprescindibles para la democracia y la sociedad, porque son los encargados de facilitar a la ciudadanía toda la información veraz y contrastada que necesita”, destacó la Federación de Sindicatos de Periodistas de España.

“Nos enfrentamos a algo inédito: el desplome de ingresos cuando tenemos menos capacidad financiera que en la anterior crisis”, afirmó a El País, Antonio Fernández-Galiano, presidente de la Asociación de Medios de Información (AMI). “La crisis de liquidez puede llevarse al sector por delante. Lo peor sería que nos viéramos abocados al cierre, a una feudalización del panorama informativo”, afirmó.

El directivo informó que el desplome de los ingresos publicitarios para los principales diarios españoles se estima en un 50 por ciento en abril, pero podría llegar a un 80 por ciento en los meses siguientes.

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