BARTLETT, EL FRACASO EN LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN

POR RUBÉN IÑIGUEZ

Twitter: @rubengdl

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Mientras la corrupción se manifiesta en la figura de Manuel Bartlett, dueño de una fortuna señalada en 800 millones de pesos y con alrededor de 223 bienes raíces en la CDMX, “Bienes Raíces Bartlett” como firma comercial y un desempeño pésimo al mando de la Comisión Federal de Electricidad, el hombre del apagón para que se cayera el sistema electoral y permitiera que Carlos Salinas de Gortari le ganara a Cuauhtémoc Cárdenas, sigue muy campante en el gabinete de AMLO aunque por demás es contradictorio al emblema de la 4T y la austeridad republicana.

La ambición personal lo hizo incómodo y por ello dejó al PRI y al PRD y se acercó a banderas como la de los recursos energéticos del país, en ese entonces pertenecía a la mafia del poder, pero al incorporarse a MORENA dejó de ser un traidor neoliberal. El detalle es que dichas banderas eran para enriquecer, pero sus arcas personales y no las del país.

Ya causó un daño costoso a México con su intransigencia por los ductos de gas que motivaron la intervención de Estados Unidos y Canadá y la rectificación del Presidente de la República que inexplicablemente lo sigue amparando.

Por su parte, los ecologistas lo acusan de regresar a la era del carbón, que además le compra al senador Armando Guadiana de Morena por cerca de dos mil millones de pesos, negocio redondo. La contaminación no le importa y pareciera que otro tipo de alternativas renovables como el viento, han entrado en desuso porque no favorecen al nuevo zar de la CFE.

Bartlett decidió dar los contratos de los medidores de luz, a IUSA empresa relacionada con el hermano de Carlos Salinas de Gortari, Raúl, como presidente B de la empresa de Alejo Peralta, una operación que nadie discute ni la Secretaría de la Función Pública, ni ninguna instancia dedicada a investigar actos de posible corrupción, una operación de más de mil millones de pesos a excepción de los organismos ciudadanos que luchan contra corrupción.

Bartlett ha llegado al extremo del cinismo al responder con un “chu, chu” cuando le preguntan sobre sus múltiples propiedades, diciendo: “El Tren Maya va”, en una absoluta y muy rentable adhesión a su bolsillo, que se sigue llenando al estar cerca del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien se suponía iba a barrer la corrupción desde arriba, pero cuando se trata del jeque de la CFE, simplemente se hace de la vista gorda. La lucha contra la corrupción tiene que esperar, cuando se tiene que cuestionar a los cercanos.

Los críticos de izquierda, muchos de ellos de Morena, advirtieron a Andrés Manuel, de la clase de sujeto que es Manuel Bartlett, varias veces expuesto por el periodista Carlos Loret de Mola, tal vez fue una de las causas de su despido en Televisa.

En tanto sus bienes descansan en nombre de su pareja sentimental Julia Abdala y de su hijo León Manuel. Para investigar esto, la Secretaría de Función Pública designó a la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción para que analizara todas las acusaciones en contra del titular de la CFE, sin embargo, la titularidad de dicho organismo fiscalizador recae en la figura de María de la Luz Mijangos Borja, quien es esposa de Jaime Cárdenas Gracia del PT, uno de los colaboradores más cercanos a Bartlett desde 1992. Dudo en verdad que esta investigación avance.

Nunca se llegó antes a estos extremos de impunidad. Para el dinosaurio priísta, por guardar las formas políticas, aplicaba como sanción la remoción, el exilio, las embajadas, el cambio de puesto a colocaciones de menor jerarquía. Era el resultado de la acusación seria ante la opinión pública. A veces era necesaria la destitución, si esta era conveniente o remotamente se montaba una investigación lenta, lentísima. Y si no estaba en gracia política, el señalado podía caer como ejemplo de la lucha contra la corrupción.

Pero ahora, el Presidente parece no escuchar otra voz más que la suya, y para él, Bartlett es el funcionario ejemplar, pues lo exoneró de todos sus pecados. Por eso, el encargado de la energía eléctrica del país, al sentirse impune, se torna cínico, prepotente, sin dar cuentas de sus actividades ni ante el Presidente, mucho menos ante los medios de comunicación.

Habría que hacer una reflexión seria de las cosas, si este personaje fue capaz de robarse un proceso electoral, además de ser uno de los sospechosos de la eliminación de Manuel Buendía, el periodista que era una piedra en el zapato para el entonces Secretario de Gobernación, entonces no creo que tenga mayor empacho en seguir enriqueciendo sus arcas a costillas de la 4T y la austeridad republicana.

Bartlett es un dinosaurio perfecto, camuflado con los colores de Morena y capaz de seguir llenándose de millones los bolsillos, sigue impune y la esperanza del cambio será para otra oportunidad, no en este gobierno. La fuerza que tenía el discurso de campaña de AMLO en contra de la corrupción, se desvanece con personajes como Bartlett en su gabinete federal.

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