AZUL, PINTADO DE AZUL

DEL EDITOR… ALFREDO ARNOLD MORALES

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Todavía a mediados de este año, hace apenas seis meses, era pública y notoria la pugna entre Margarita Zavala y Ricardo Anaya por convertirse en candidatos del Partido Acción Nacional para la elección presidencial del 2018. El tercero en discordia era el ex gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle. Y, aunque su nombre no sonaba entre los aspirantes, nadie se hubiera sorprendido si de repente, por extrañas artes de algún promotor o de él mismo, José Antonio Meade hubiera aparecido como el “caballo negro”.

Aunque Meade formaba parte del gabinete del presidente priista Enrique Peña Nieto, su pasado cercano le ligaba fuertemente al PAN de Felipe Carderón y Vicente Fox. Total, si la mayoría imaginaba que los afectos de Peña se inclinaban por Miguel Ángel Osorio y en segundo lugar por su muy amigo Luis Videgaray, ¿qué de extraño tendría que Meade regresara a su querencia?

Margarita, Anaya o Meade… ninguno hubiera desentonado como abanderado del PAN para la contienda presidencial. Ella, ex Primera Dama, ex diputada y militante activa. El joven queretano, presidente nacional del partido y gran triunfador en las elecciones del 2016 en las que ganó siete de las doce gubernaturas en disputa. Y Meade, funcionario serio y prestigiado, con una carrera pública impecable desde que Vicente Fox lo designó director general de Banrural en 2002 y le confió el tránsito del anquilosado y desprestigiado banco, hacia una nueva Financiera Rural, hasta las altas tareas que desempeñó con Calderón y Peña: Hacienda, Sedesol, Sener, Relaciones Exteriores y de nuevo Hacienda.

¡Qué trío!

¿Será por eso? ¿Fue el carisma de la esposa del ex presidente; el éxito del dirigente del partido, y las credenciales del multi secretario de estado, lo que impidió que en el PAN se pusieran de acuerdo?

Sin embargo, el PAN no quedó descobijado, pues, aunque Margarita esté haciendo la lucha para obtener el registro como candidata independiente, Anaya se haya colocado una extraña camiseta combinada de PRD y MC, y Meade se convierta en candidato “sin partido” del PRI, todos reconocen en los tres el ADN panista.

Qué divertido será el anecdotario de las elecciones de 2018 para la posteridad.

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