¿APOYOS O ILUSIONES?

POR ALFREDO ARNOLD MORALES

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Con motivo de los graves problemas económicos que la cuarentena sanitaria ha causado entre las personas y las empresas, las instituciones de los tres niveles de gobierno han lanzado programas de apoyo destinados, principalmente, a los micro comerciantes y pequeños negocios familiares.

El propósito es encomiable, pero su efectividad deja muchas dudas.

En primer lugar, se trata de programas improvisados, desarticulados, confusos y algunos parten de supuestos equivocados o inverosímiles, por ejemplo, la pretensión de colocar más de dos millones de créditos a negocios familiaresaunque estén en la economía informal, a condición de que no hayan despedido ni reducido el sueldo de sus trabajadores. ¿Cómo y cuándo podría contarse con un padrón medianamente confiable, donde quedasen registrados los potenciales beneficiados, sobre todo si trabajan en la informalidad? ¿Cómo podría un comerciante informal acreditar que es sujeto de crédito, de ese crédito precisamente? Censar o revisar dos millones de solicitudes no es cosa fácil, baste decir que el INEGI, con todos sus recursos, tuvo que suspender el levantamiento del Censo de Población 2020 que ya había puesto en marcha antes de la contingencia.

Por otro lado, para acceder a los apoyos que ofrecen los gobiernos, las instituciones oficiales como el Infonavit y el sector privado, como los bancos, todos los trámites (de ida y vuelta) se harán en línea, es decir, vía internet. Y aquí sí que hay un problemón, porque la mayoría de las personas que tienen más necesidad de ayuda, carecen de experiencia para gestionar asuntos mediante la comunicación a distancia. Tal vez son hábiles para enviar y recibir cientos de WhatsApps al día, se divierten con memes, colocan emojis y stickers a gran velocidad, pero jamás han hecho un trámite formal por internet, se confunden cuando les piden un código o cuando tienen que adjuntar archivos. En México hay unos 75 millones de usuarios de internet, pero menos de 4 millones lo usan para realizar trámites oficiales. Por cierto, este es un gran problema cultural y educativo en el que se deberá trabajar en el futuro.

En fin, a pesar de la buena intención de anunciar programas de apoyo extraordinarios, que, de paso generan puntos políticos, las circunstancias indican que será imposible implementarlos, o lo que sería peor, que sí haya dispersión de recursos pero que estos lleguen a manos equivocadas, no a las que de verdad los necesitan.

Es probable que una vez superada la cuarentena, los micro negocios sobrevivientes estén en una posición más favorable para tramitar y acceder a los apoyos anunciados, que les permitan levantarse y con ello levantarnos a todos. Ojalá que así suceda.

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