AMOR 365

MIRADOR... SALVADOR ECHEAGARAY

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Muchos mensajes tuve la oportunidad de leer
en el pasado día de San Valentín. De todos,
hubo uno que me llamó particularmente la
atención: “No seas 14/02, sino, 365/365”. Al principio me
dejó pensando, ¿qué querrían decir esos números?, pero
después, me pareció excelente. Y es que para demostrar
amor no es necesario que haya una fecha especial (14/02).
Todos los días (365/365) deberíamos dar amor a nuestros
seres queridos. Manifestarles nuestro amor con palabras
cariñosas y, sobre todo, con acciones y detalles.
No basta demostrar el amor a quienes amamos, eso es
fácil, también hay que amar a quienes, por alguna razón,
nos pueden ser difíciles de soportar.
Y es que el amor se entrega de muchas maneras. La
mayoría de la gente piensa que el amor es la atracción que
se puede generar entre distintos sexos; aunque en estos
tiempos modernos se ha subvertido el orden y ya no aplica
a la de sexos necesariamente distintos. Bueno, en cualquier
caso, se trata de un amor sensual. Pero esa es sólo una
parte de los diferentes tipos de amor.
Para los griegos de la antigua Grecia y suponemos que
para los de hoy en día, hay cuatro tipos de amor: 1) El Eros
o amor erótico, que como decíamos, es la sensualidad y
atracción física. 2) El Philios, que es el amor a las cosas
y a las acciones, como por ejemplo la filosofía (amor a la
sabiduría). El nombre Teófilo, que suena antiguo, significa
algo muy hermoso, “el que ama a Dios”. 3) El amor a la
familia y demás parientes es el Storgé, y 4) El Ágape, es la
amistad.


Estos cuatro tipos de amor no son para ejercitarse un
día al año, sino los 365, día a día, año tras año.
Así que, no esperemos que vuelva otra vez el 14 de
febrero para demostrar que amamos a nuestro cónyuge, a
nuestra pareja. Demostrémoselo hoy, hoy, hoy. Enviémosle
diario un mensajito cariñoso por el WhatsApp. Saludemos
a la gente en la calle, en el transporte público. Cedamos el
paso al peatón o a otro conductor. Ejercitemos el Ágape
llamando a nuestros amigos, rezando por ellos; ejercitemos
el Philios cuidando nuestras cosas y cultivando la sabiduría
y sobre todo amando a Dios.

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