AMLO y la Historia

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Si ya era conocida la afición de Andrés Manuel López Obrador por la Historia de México, con su llegada a la Presidencia de la República se hizo más evidente. En su discurso destacan cuatro ideas: 1) La defensa al indigenismo prehispánico; 2) Su admiración por Benito Juárez, a quien considera “el mejor Presidente” que tenido México, 3) La repulsión al gobierno de don Porfirio, y 4) La convicción de que han ocurrido tres grandes transformaciones y que él encabeza la cuarta.

Podemos diferir en muchas cosas, depende de lo que hemos aprendido en la escuela, en las lecturas libres y las convicciones propias. Difiero, por ejemplo, sobre las transformaciones; para mí, la Primera sería el tránsito de colonia (Nueva España) a nación independiente (Imperio Mexicano); la Segunda, la transformación de imperio a república; la Tercera, la Guerra de Reforma con todos sus capítulos (Juárez-Maximiliano-Juárez); la Cuarta sería la Revolución, y la Quinta, el establecimiento del régimen de partidos.

En cuanto a la Revolución, la parafernalia popular de su celebración comenzó a declinar a partir del gobierno de Fox; pero López Obrador la reivindicó el pasado 20 de noviembre.

Más allá del carácter épico de la Revolución, conviene en honor a la objetividad, considerar también el otro lado de la moneda: 1) Rompió la paz y el progreso que llevaba el Porfiriato; 2) Mató a tres presidentes (Madero, Carranza y Obregón); 3) Exilió a tres presidentes (Díaz, Huerta y Calles); 3) Mató entre uno y tres millones de mexicanos; 4) Mató a personajes legendarios (Zapata y Villa); 5) Su gran producto fue la Constitución de 1917, cuya fragilidad se comprueba por las más de 800 reformas que le han hecho al texto original, y 6) Finalizó con una Guerra Cristera que costó otras 250 mil vidas de mexicanos (y que los gobiernos se niegan a reconocer).

En fin, la interpretación de la Historia no debería manejarse como política de Estado, pero sí como materia de estudio para los niños y jóvenes; de análisis para los expertos, y como un sabroso y apasionante tema de conversación en las tertulias entre amigos.

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