AMLO: UNA REALIDAD PARALELA

POR RUBÉN ÍÑIGUEZ

0
48

Desolador es el panorama económico, pero más triste es ver que la máxima autoridad del país sigue sin ver ni oír nada que no sea el aplauso de sus súbditos directos y de aún miles de seguidores que le dan el derecho a seguirse equivocando.

La situación del coronavirus para el Presidente, es mediática, los medios pretenden sembrar pánico. Su política personal, sometida a la decisión del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell Ramírez, que no se anima a contradecirlo.

Si el conflicto de salud mundial se originó por una confrontación comercial entre China y Estados Unidos, por una guerra biológica, el asunto real es que tenemos el virus en México. Los italianos, muy parecidos en estilo al nuestro, de gran pasión y alegría por vivir, y los españoles lamentan nuestra incredulidad.

El índice de mortalidad del virus es relativo. Se le ha cuestionado en redes. Lo cierto es que Jalisco se anticipó en las medidas preventivas al gobierno federal, éste, un gobierno paralizado, lento porque el que manda no cree en el virus y sólo a regañadientes aceptó entrar en la fase 2 de contingencia.

Jalisco colocó filtros en sus aeropuertos e incluso anticipó los recesos escolares, y a pesar de que los alumnos no asistirán a clases de manera presencial, siguen avanzando en su aprendizaje en línea, logrando metas desde su domicilio y asesorados por una plataforma oficial.

El segundo gran tema en que esperábamos pronunciamientos es el asunto económico. No se ordenó el descenso de la producción de petróleo en Pemex, ni se estableció otra cosa en que gastar lo último que queda del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIP) en defensa del peso. Ni siquiera el Estado mexicano pudo resolver con acierto el asunto planteado de la ConstellationBrands, la cervecería de Mexicali que genera empleo, inversión, e impuestos, y ciertamente consume dos litros de agua para generar un litro de cerveza.

No vino una resolución conforme a derecho, vino una solución a lo AMLO: una encuesta con “el pueblo bueno y sabio”. La empresa anunció que prefiere migrar a otras tierras en donde exista certeza y legalidad para la inversión, y que no es su función perder el tiempo en encuestas populares.

Estos errores son los que siguen marcando las diferencias entre el sector público y el empresarial, no hay solidez, no hay certidumbre y mucho menos incentivos para que los inversionistas decidan voltear a ver a nuestro país.

Aún falta valorar el golpe que provocará el descenso del precio del petróleo, que golpeó a tenedores de bonos pues se convirtieron en basura inclasificable para el crédito. La visible irresponsabilidad de México en esta materia afecta los acuerdos petroleros, y esto es perceptible a nivel internacional. México no es respetuoso de los acuerdos internacionales. Este golpe puede alcanzar a Pemex, cuya deuda exterior pesa demasiado, debe cuatro veces su capital activo, sus cifras llegan a miles de millones de endeudamiento. Aquí tampoco se hizo algún cambio saludable, pues lamentablemente todo sigue igual.

El turismo se sostiene con alfileres. Ciertamente aumentó, pero su decrecimiento es lógico por el problema mundial de salud. Seguimos adelante con los trenes, aeropuertos y refinerías, que, a decir verdad, no llenan los empleos, no hacen el desarrollo y son vistos con oposición y escepticismo. No, no hay cambios, solamente los índices económicos que van a la baja, la descomposición de nuestra débil economía, arrastrada por el problema viral y una falta de claridad, de respuestas que suponíamos se darían con bombo y platillo, en la reunión de Banqueros de México en Acapulco, pero no ocurrió nada.

“Las reglas son las mismas, nada ha cambiado”, es lo único que se confirmó. Eso es confirmar el fracaso económico, incrementar la falta de inversión y aumentar el desempleo. AMLO no responde a la realidad, no responde más que a su fantasía.

Dejar respuesta