AGANDALLE DE MORENA CONTRA LA DEMOCRACIA

POR ALEJO SÁNCHEZ CANO

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Con la bandera de la austeridad, Morena pretende reducir las prerrogativas de los partidos políticos hasta en 50 por ciento, sin embargo, si este recorte hubiera entrado en vigor hace dos años, no tendrían la representación que ostentan en el Congreso y otros partidos políticos que ahora tienen su registro, ya no existirían en el firmamento político.

El recorte del presupuesto representa terminar de un tajo con las voces de las minorías que encuentran cauce legal a sus inquietudes precisamente a través de los partidos políticos que no superan el 10 por ciento del padrón electoral.

Cierto, es un galimatías a resolver bajo la lupa del costo de la democracia en el país; sin embargo, no debe perderse de vista que la sociedad requiere caminos institucionales para expresar su voz y que sea escuchada, por ello es menester hacer lo conducente para garantizar que estas minorías tengan voz y voto.

Qué cinismo de Morena y en especial de Ricardo Monreal, Mario Delgado y YeidckolPolevnsky que ahora sí, cuando ya ostentan el poder, pretendan acuchillar a los adversarios políticos quitándole de golpe y porrazo sus prerrogativas y con ellos sacarlos de la contienda electoral.

Así las cosas, se vislumbra que cuando el tema pase al Pleno de la Cámara de Diputados la próxima semana, Morena no alcance la mayoría calificada para lograr la aprobación, ya que sus aliados políticos, léase PT, MC y PVEM votarán en contra. Hacer lo contrario les representa hacerse el harakiri.

Veremos hasta dónde llega la reducción de las prerrogativas a los partidos políticos, pero el hecho en sí representa un engaño que en aras de la austeridad mal entendida quieran alcanzar victorias electorales, sin pasar por las urnas.

El 2021, año de las elecciones intermedias, será el parteaguas del nuevo régimen político que se pretende instaurar, en ese sentido el partido en el poder y el presidente de la república alinean todas las fichas que están a su alcance para alcanzar la mayoría en el Congreso y con ello enfilarse rumbo a la revocación de Mandato presidencial y con ello mantener en el poder a Andrés Manuel López Obrador.

Cierto, hay que reducir el costo de la democracia, a través de una nueva fórmula de redistribución que sea más equitativa, pero de eso a que se reduzcan en un 50 por ciento las prerrogativas es un exceso con claras pretensiones electorales.

La chicanada quieren llevarla a cabo antes de la aprobación del Presupuesto de Egresos, que será el 15 de noviembre, ya que según Mario Delgado, pastor de los diputados de Morena, esos 2,500 millones de ahorro se podrán destinar a gasto social, lo que significa en otras palabras, para apalancar los programas sociales de López Obrador.

“Vamos a tratar de aquí a la siguiente semana de construir un consenso, de que otros partidos políticos que están en contra puedan acompañar esta reforma; pero si no, les adelanto, de cualquier maneravamos a traer la reforma al Pleno y que cada partido dé la cara, les responda a sus votantes si están a favor o no de la reducción del financiamiento de los partidos”, dice el también aspirante a dirigir a su partido político.

Hasta dónde se dejarán mangonear los aliados de Morena, esa es la cuestión fundamental, pero como están las cosas en la Cámara baja, seguramente será la primera vez que en bloque todas bancadas se unan para frenar el descontón que Morena pretende dar a la democracia.

 

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