NUEVA REALIDAD PARTIDISTA

POR ENRIQUE ARANDA

Twitter: @EnriqueArandaP

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Ciudad de México / Excélsior.-A la vista ya “la otra orilla” del proceso electoral al que, en términos prácticos, no restan más que un debate y 19 días de campaña efectiva, nada parece más evidente que, al final del mismo, el mapa político del país sufrirá una alteración sin precedentes y, más, una nueva composición partidista que, amén de incorporar nuevos actores, presumiblemente, predominantes, uno al menos, verá contraerse e incluso extinguirse a sus principales exponentes.

Concluido el proceso electoral, y al margen del resultado del mismo, efectivamente, las organizaciones partidistas que gozan hoy de registro y reconocimiento a nivel nacional, las nueve, deberán emprender una suerte de proceso de introspección con miras a valorar la solidez de sus estructuras y la vigencia de sus postulados esenciales, con miras a proyectar su futuro, previa asunción del alto costo que para unos y otro implicó su involucramiento de las coaliciones en vigor.

Así, por ejemplo, el “oficialismo”, representado ahora por PRI, PVEM y Panal en la coalición Todos por México, deberá poner sobre la mesa la viabilidad de mantener vigente su actual proyecto de “caminar juntos” cuando, a la vista un sinnúmero de sondeos y encuestas, la oposición ciudadana a no pocos de sus representantes gubernamentales y/o dirigentes alcanza niveles sin precedente; ser uno mismo y emprender, juntos, un proceso de reestructura y/o reorganización, una refundación más podría ser, en opinión de no pocos, una alternativa.

Por lo que hace a la antinatural alianza suscrita por PAN, PRD y MC bajo el genérico de Por México al Frente, ni la paulatina erosión del perredismo ni el socavamiento de los principios y valores fundacionales del panismo parecen haber concluido, de manera tal que ambas organizaciones parecen avanzar inexorablemente hacia lo que algunos han calificado como “pérdida de alma” en el caso de la primera o, su práctica extinción, en el de la segunda. El emecismo, fiel a su costumbre, sobrevivirá y seguirá, se diría, a merced del mejor postor.

Morena, PES y PT enfrentarán también sendos procesos de análisis dado que, al margen del resultado de la elección, el primero de ellos deberá avanzar hacia su institucionalización, dejando atrás su actual dependencia de un solo liderazgo y voluntad, en tanto que el llamado partido-secta estará obligado a formalizar igualmente una estructura alejada de las iglesias y/o credos que sustentaron el inicio de su existencia y la conquista de su registro nacional. El impresentable PT, como MC, seguirá en lo suyo.

Concluirá pues un proceso para dar paso a otro que, previsiblemente, derivará en un nuevo mapa de partidos.

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