FIL: EXHORTAN A JÓVENES A “ESCRIBIR BIEN”

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La escritora chilena Nona Fernández, ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz por el libro “La dimensión desconocida”, exhortó a los jóvenes a escribir bien, y a hacerlo con responsabilidad histórica.

“¿Qué más inquietante y aterrador que un poema?”. La pregunta flotó en el aire. Salió de la voz de Nona Fernández y resonó en el auditorio Juan Rulfo de la Expo Guadalajara, que fue el escenario donde la escritora chilena recibió el premio.

En su discurso manifestó que sueña con un espacio de escritura sin culpa para la mujer que, como sor Juana y muchas escritoras más, se han visto en la necesidad de atender muchos otros temas antes de poder dedicarse a la literatura. La escritura, continuó, ha sido y es para las mujeres una zona incómoda. Se paga, agregó, muy caro por lanzarse a ese vacío. Su vida le ha llevado a confiar en la historia, pues le interesa construir una memoria que sea colectiva; “nada de lo que ha acontecido se debe dar por perdido en la historia”, afirmó.

Fernández también recordó la figura de Salvador Allende y aquel mítico discurso que dio hace muchos años en la Universidad de Guadalajara. Respecto a una de sus frases más célebres del exmandatario chileno que, sin embargo, agregó, ha sido bastante maleada, reconstruyó: “Ser escritor y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Para Nona, es un deber dinamitar con un poema que explote en la cara.

Nona afirmó que en el mapa astral de la escritura todas las personas están entrelazadas por hilos invisibles. Como ella y su terror de la infancia por los claustros y las monjas. La gran paradoja ahora de recibir un premio que lleva en su nombre la figura de sor Juana Inés de la Cruz, y a la edad exacta en que ella murió. “Me comprometo a vivir largos años por todos los que ella no vivió. Disfrutar el terror y la paradoja”.

Su mirada entonces se dirigió a los asistentes, al cielo, al cual confía muchas de sus intuiciones: “Este es un momento luminoso que ahora lanzo al futuro como una estrella”. Los aplausos regresaron, cada uno de los asistentes se puso de pie como respuesta a su invitación. La virtud de la literatura, como siempre, es alumbrar los buenos momentos, y con mayor razón los malos.

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